El Real Valladolid no recibe el premio del triunfo y se aleja del ascenso directo

El blanquivioleta Roger, entre rivales en una acción del partido ante el Sabadell.

Empate sin goles en un partido de clara superioridad local ante el Sabadell que relega a los vallisoletanos a la quinta posición distanciado en cuatro puntos de la zona de ascenso a Primera División.

El fútbol no es justo porque no siempre refleja en goles el buen juego. Al Valladolid le ocurrió ante el Sabadell en una cita donde no podía fallar, pero no pasó del empate sin goles y el ascenso directo ya es una utopía a cuatro puntos del segundo puesto.

 

El primer tiempo blanquivioleta fue francamente bueno, pero faltó el premio del gol que hubiera sido lo más justo. Al Real Valladolid le anularon un tanto legal por fuera de juego que el juez de línea marcó antes de tiempo en un clamoroso error. Además de lanzar dos balones a la madera, el cuadro local tuvo ritmo, buena concentración defensiva y peligro constante en ataque especialmente por el costado de Hernán Pérez.

 

Rubi decidió finalmente apostar por Álvaro Rubio y el juego local tuvo criterio en su fútbol. Da la sensación que el técnico ha perdido demasiados partidos con el capitán en el banquillo.

 

Pero este Valladolid carece de instinto para cerrar los partidos y las cosas se complican cuando el equipo no acierta. Le cuesta saber ganar. Ante el Sabadell, todo lo que perdonó en la primera mitad se echó en falta en la segunda, cuando las cosas se igualaron y los arlequinados se estiraron más. También contribuyó un error de André Leáo, que cazó por detrás a Collantes en una acción de ataque visitante y vio la tarjeta roja directa en un momento muy delicado del encuentro que dejaba al Valladolid con uno menos y la sensación de estar fuera de onda en cuanto a la concentración indispensable para sumar los tres puntos.

 

La desesperación seguía en Zorrilla con las oportunidades que se esfumaban. Mojica tuvo en sus botas un balón de oro tras una gran jugada de Hernán Pérez, pero seguía faltando ese acierto que motivó el relevo de delanteros con la entrada de Tulio de Melo por Roger en un intento por darle frescura a un equipo que jugaba mejor, mostraba ambición, pero seguía negado.

 

La sensación de impotencia se apoderó de un equipo que sigue atenazado y, cada jornada, más lejos de su objetivo de ascender directamente. El play-off parece una realidad.