El Real Valladolid no consigue remontar en un partido de pretemporada ante el Eibar (3-1)
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El Real Valladolid no consigue remontar en un partido de pretemporada ante el Eibar (3-1)

Los blanquivioletas metieron miedo en la segunda mitad con un gol de Guardiola, después de que los vascos se adelantaran con dos fogonazos en la primera. De Blasis puso el último

FICHA TÉCNICA

Alineaciones
Eibar: Yoel; Tejero, Oliveira (Burgos, m. 46), Bigas, Rafa Soares; Sergio Álvarez (Diop, m. 46), Inui (Charles, m. 65), Edu Expósito; Pedro León, De Blasis y Quique González.

Real Valladolid: Caro (Samuel, m. 65); Javi Moyano, Kiko Olivas (Antoñito, m. 33), Javi Sánchez, Nacho; Hervías (Víctor García, m. 61), San Emeterio, Matheus; Toni Villa (Sergi Guardiola, m. 46), Sandro y Enes Ünal.

Árbitro
Soto Grado.

Tarjetas
Soares (18'); Sergio Álvarez (24'); Burgos (68'); De Blasis (90'+4).

Incidencias
Partido disputado a puerta cerrada en Ipurua, correspondiente a la jornada 37 de LaLiga Santander.

No pudo ser, pero al menos se vio lo esperado este jueves en Ipurúa. Real Valladolid y Eibar firmaron un 3-1 con tres puntos para los vascos en un choque que dejó patente el carácter amistoso de este, sin nada en juego, en el que simplemente ganó el que le puso un poco más de empeño. Bigas e Inui hicieron el 2-0 en la primera parte, para que Guardiola, con un penalti en la segunda mitad. Poco después De Blasis cerró la cuenta con otra pena máxima en el añadido.

 

Lo que estaba claro es que nadie tenía nada en juego, o al menos eso pareció ser en primera instancia. Porque mientras que uno buscaba dar la talla en esta última semana de competición, el otro viajó al País Vasco para darse un paseo. Arrancó el encuentro con un posible penalti a Toni Villa de Tejero cuando apenas se llevaban disputados unos minutos, al que el árbitro dijo que no. Quién sabe lo que hubiera pasado si el trencilla hubiera decidido señalar los once metros.

 

Pero no fue así. Fueron transcurriendo los minutos y, si bien estaba claro que ninguno quería hacerse daño, al final fue el Eibar el que golpeó primero. Es más, lo hizo dos veces. Minuto 21, Pedro Bigas remata espectacular un centro para alojar el balón al fondo de la red. Minuto 27, error infantil entre Caro y San Emeterio en una cesión blanda e Inui que se aprovecha del regalo. Ver para creer. Apenas un cuarto de partido y el Pucela ya había entregado la cuchara.

 

Quizá ese haya sido el problema de los blanquivioletas en esta extraña temporada. Se ha cumplido el objetivo, se ha cosechado sin problemas, pero sin ningún tipo de floritura ni entusiasmo. El fútbol es fútbol en cuanto a diversión, y quizá ese es el auténtico pero que se le puede poner a los de Sergio en estas 37 jornadas.

 

La primera parte no fue más que un quiero y no puedo de los blanquivioletas, que veían cómo Pedro León percutía y percutía y la defensa aguantaba como podía. Y eso que Mendilibar había decidido variar su esquema a tan solo un delantero, con lo que se intuía un choque menos agresivo. Pero solo uno parecía estar sobre el césped.

 

“Menos mal que estamos salvados”, fue el suspiro de más de uno desde Valladolid. Sea como sea, el míster debió bramar una buena bronca al descanso porque el aire era otro en la segunda mitad. Menos relajación, más intensidad, pero al fin y al cabo era los armeros los que seguían teniendo la manija del partido. Tejero bailaba a su propio son en el centro del campo y daba la sensación de estar más cerca el 3-0 que el 2-1.

 

El carrusel de cambios dejó también cristalino el concepto de Sergio. Víctor García ingresó por Hervías, Samu Pérez debutó en la portería en Primera División dando salida al desacertado Caro. Las ocasiones no terminaban de llegar para el Pucela y el ritmo se tornaba cansino, digno de lo que se podía esperar en la previa de la batalla.

 

Pero lo que es el fútbol. Ünal consiguió una de sus escapadas épicas a la carrera y Yoel no tuvo otra opción que derribarle cuando se deambulaba en la segunda mitad, ocasión que aprovechó Guardiola, aunque fuera en segunda instancia tras detener el guardameta el primer disparo, quien puso el 2-1 en el marcador.

 

Fue justo en ese momento en el que el Pucela se soltó la melena. Nacho por aquí, Guardiola por allá. Córner por aquí, falta más allá. Yoel sudaba tinta mientras sacaba inumerables manos para salvar los tres puntos para su equipo. Finalmente Nacho hizo un penalti en el añadido sobre Charles para que De Blasis cerrara la cuenta.  Un definitivo quiero y no puedo de un Valladolid que cierra sus partidos lejos de casa esta temporada con una derrota.