El Real Valladolid golea en El Sardinero en un partido marcado por la polémica (1-4)

Los jugadores del Real Valladolid celebran uno de los cuatro goles en El Sardinero. LFP

Tras una primera mitad insulsa, con gol de Timor, la segunda estuvo llena de jugadas dudosas en las que el árbitro casi siempre favoreció al Pucela. Valiente, Pereira y Óscar pusieron el 0-4 y Concha el del honor.

FICHA TÉCNICA

 

1.- Racing de Santander: Mario Fernández; Borja San Emeterio, Orfila (Bernardo, min 79), Juanpe, Saúl; David Concha, Javi Soria (Granero, min 63), Fede San Emeterio, Iñaki; Mariano (Quique González, min 63) y Koné.

 

4.- Valladolid: Javi Varas; Chica, Marc Valiente, Samuel, Peña; Timor, André Leao (De Melo, min 83); Omar (Óscar Díaz, min 86), Óscar, Mojica; y Pereira (Álvaro Rubio, min 75).

 

Goles: 0-1, min 32. Timor. 0-2, min 50. Marc Valiente. 0-3, min 56. Pereira. 0-4, min 61. Óscar. 1-1, min 74. David Concha.

 

Árbitro: David Medié Jiménez (comité catalán). Mostró cartulinas amarillas a Marc Valiente, Andre Leao, Omar, Samuel por el Valladolid y a Juanpe y Mariano, Quique González y Borja San Emeterio por el Racing.

 

Incidencias: Partido de la vigesimocuarta jornada de la Liga Adelante, disputado en los Campos de Sport de El Sardinero ante 6.556 espectadores.

Fútbol, bendita locura. El Real Valladolid escapó de El Sardinero con tres puntos que valen su peso en oro para seguir en la parte alta de la clasificación, pero lo hizo tras una primera mitad de juego aburrido y ramplón y una segunda en la que las polémicas arbitrales, que fueron muchas, casi siempre le favorecieron. Valiente, Pereira y Óscar, uno tras otro, pusieron el 0-4 en el marcador y Concha salvó el honor.

 

Y es que parece mentira el desarrollo que acabó teniendo el partido, visto que la primera parte fue de lo más descafeinada. Probó Rubi una vez más con Omar por la derecha, Mojica por la izquierda y Óscar escoltando a Pereira, con la novedad de Samuel en el centro de la defensa en lugar del sancionado Rueda. Habría permutas, pero los blanquivioletas volvieron a mostrar sus carencias que vienen enseñando en algunos de los últimos partidos.

 

Incapaz de hilar tres pases seguidos ante la iniciativa de un Racing mandón, el destino parecía indicar que serían los cántabros los que se pondrían por delante en el marcador. Pero no. El fútbol es caprichoso en ocasiones, y pese a la buena presión de los de Paco Fernández y la velocidad de Koné, que volvió loca a la defensa, sería Timor el que se llevaría la palma. Un encuentro de estas características solo podía desatascarse a balón parado, que unido a la fortuna de una falta que rebotó en un defensa, hizo pensar que la musa estaba de lado del Valladolid.

 

Y es que los segundos cuarenta y cinco minutos fueron dignos de manicomio. Por orden. Gol de Valiente en un córner para el 0-2 nada más volver de vestuarios. Pim. Entrada de Borja a Chica que mereció la roja directa pero que el trencilla dejó en amarilla. Pam. Sandwich de la defensa a Mariano, tampoco este es penalti. Pum. Dianas de Pereira y Óscar, el segundo en fuera de juego. Pum, pum. Todo esto en quince minutos de la segunda mitad.

 

Lógicamente el Valladolid supo levantarse tras el tiempo de asueto, pero la labor de Medié Jiménez al silbato fue más que cuestionable. En un carrusel de decisiones importantes, fue incapaz de dejar contento a ninguno de los dos equipos, si bien los albivioletas se fueron a casa con la alegría de los cuatro goles y los tres puntos, que le permiten seguir arriba en la tabla.

 

Para quien pudiera pensar que con el 0-4 las aguas volverían a su cauce, nada más lejos de la realidad. El esperpento alcanzó su máxima expresión con el gol de Concha, que vino a demostrar la sangre y garra que tuvo el Racing todo el partido, y es que el 1-4 definitivo fue sin duda excesivo.

 

Mientras el carrusel de cambios y una jugada digna de cómic en la que el ex blanquivioleta Quique se llevó amarilla por detener su propio disparo y gol con la mano, el partido terminó de echar el telón entre los nervios y la alegría de los desplazados a Santander desde Valladolid. Satisfacción que, pese a contar con demasiados defectos que pulir, supone tres puntos que levantan a los de Rubi.