El Real Valladolid coge la autovía para subir a Primera

G. RICO
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El Pucela regresa a la máxima categoría del fútbol nacional tras empatar en Zorrilla (1-1) frente al Numancia y hacer bueno el 0-3 de la ida.

REAL VALLADOLID: Masip (Becerra, min.89); Antoñito, Kiko Olivas, Calero, Nacho; Borja, Anuar; Hervías (Ontiveros, min.80), Óscar Plano, Toni (Gianniotas, min.75); Mata.

CD NUMANCIA: Aitor Fernández; Markel, Elgezabal, Dani Calvo; Ripa; Escassi, Íñigo Pérez; Nacho, Diamanka (Manu del Moral, min.46), Pere Milla (Marc Mateu, min. 46); Higinio (Guillermo, min.46).

GOLES: 0-1, minuto 87: Manu del Moral; 1-1, minuto 90+3: Mata.

ÁRBITRO: Cuadra Fernández, asistido en las bandas por Rodríguez Rotger y Ortiz Calderón. Mostró tarjeta amarilla al local Hervías y a los visitantes Markel y Elgezabal.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vuelta de la final por el ascenso a Primera. 24.677 espectadores presenciaron el encuentro en el Estadio José Zorrilla, de los que unos 500 fueron aficionados del Numancia.

Alegría, emoción, locura… ¡El Pucela es de Primera! Ahora sí se puede decir alto y claro, después de una semana de cierta tranquilidad por ese 0-3 cosechado en Los Pajaritos. Zorrilla vibró y celebró lo que llevaba esperando desde el descenso en la 2013/14. Cuatro temporadas en Segunda, en un infierno que estuvo a punto de hundir al Real Valladolid, pero ahora vuelve a tocar el cielo después de empatar 1-1 en el partido de vuelta y dejar la eliminatoria en un 4-1.

 

Con un Zorrilla a rebosar, los aficionados volvieron a marcar el primer gol. Porque daba igual ese 0-3; aquí nadie se relajó y el equipo se sintió arropado desde su llegada a las 18:50 horas. El tiempo acompañó y el sol, ese que siempre está en los mejores momentos, tampoco se perdió la cita. Por los 24.677 que pudieron presenciarlo en directo, por los que lo hicieron desde la distancia y por los que desde arriba ayudaron a empujar a un Pucela que terminó el curso de manera espectacular.

 

Un ascenso labrado desde que Sergio González cogió las riendas, aunque también con esa ayuda en las 34 jornadas previas. Pero es que este Real Valladolid no aflojó ni un instante tras el cambio de entrenador; incluso, parecía otro equipo. Los jugadores eran los mismos, pero en algunos casos no tuvieron el mismo protagonismo. La clave se encontraba en dar con la tecla.

 

Así, con el cambio de Antoñito por Moyano en el lateral derecho y el regreso al once de Hervías y Toni, el conjunto blanquivioleta continuó su camino hacia Primera. De hecho, el riojano dispuso de la primera oportunidad, pero su disparo golpeó en un rival y se marchó por encima de la portería.

 

Un aviso al que el Numancia respondió con una doble ocasión, en la que Masip realizó dos buenas intervenciones, a tiros de Higinio y Diamanka, para mantener el 0-0. ¡Y solo habían pasado cinco minutos! El público reconoció el mérito del portero, que ha rayado a un gran nivel durante todo el curso, y coreó su nombre. Porque Zorrilla era una fiesta en ese momento y nadie lo podía impedir.

 

Llegado el minuto 11 todo el estadio se unió para pedir una autovía entre Valladolid y Soria. Esa A-11 que termina casi en Traspinedo y que desaparece para continuar por Nacional. Una solicitud que ya estuvo presente en el partido de ida en Los Pajaritos.

 

Volviendo a lo futbolístico, el Pucela logró quitarse la presión y recuperó el balón. El partido pasó a jugarse en el campo del Numancia y un activo Hervías lo intentó desde lejos, con un disparo peligroso que atrapó Aitor. Las llegadas continuaron y los aficionados blanquivioletas respondieron con cánticos. Querían más.

 

Mata pidió un penalti de Elgezabal que el colegiado no señaló. Pero la incredulidad no pudo con el Real Valladolid. Borja se sacó un buen centro de la manga y Kiko Olivas se impuso a la defensa por arriba, pero su testarazo fue repelido por el poste. Se encontró muy a gusto y eso provocó que el Numancia no creara nada de peligro.

 

La segunda mitad comenzó con una revolución en el Numancia. Jagoba Arrasate dio entrada a Manu del Moral, Marc Mateu y Guillermo en detrimento de Diamanka, Pere Milla e Higinio. El técnico visitante se vio obligado a agitar el avispero, pero el equipo rojillo no consiguió picar al Pucela.

 

Mientras, en la grada la fiesta no cesó. Casi a la hora de partido el público comenzó a hacer la ‘ola’ y a cantar “¡que bote Zorrilla!”. Incluso, pidieron a Mata que se quedara. Y es que el delantero madrileño, que llegó a este encuentro con 34 goles marcados este curso, es el ídolo de los seguidores blanquivioletas.

 

En el terreno de juego el colorido también fue blanquivioleta. Calero taconeó un centro de Toni para dejar un buen remate a Mata, que se agarró con Escassi y terminó mandando el balón por encima de la portería. Aunque el Numancia no se arrugó y Manu del Moral estuvo cerca de hacer efectiva la 'ley del ex', pero sus cabezazos salieron desviados. Finalmente lo terminó logrando en el minuto 87, aunque ese 0-1 inquietó poco a Zorrilla.

 

Pero el Pucela no perdió. No podía perder. Ya en el tiempo de añadido, Borja metió un balón al espacio para la carrera de Mata, que recortó a su marca y batió a Aitor con un disparo por toda la escuadra. 35 goles del pichichi en esta temporada. Casi nada. Con el 1-1 el árbitro pitó el final y la fiesta se desató.

 

Y, sí, hay que volverlo a decir con todas las ganas del mundo: ¡El Pucela es de Primera! Dejando atrás a los rivales de Segunda, Zorrilla se vestirá de gala el próximo curso para recibir al Barça, Real Madrid, Atleti, Valencia, Sevilla, Athletic Club… Pero para eso todavía faltan unos meses. Este fin de semana es momento de celebrar.

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