El Real Valladolid cava su tumba en Mendizorroza (1-0)
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El Real Valladolid cava su tumba en Mendizorroza (1-0)

El conjunto de Sergio, más cuestionado que nunca, hincó la rodilla en otro partido en el que no dio la talla con un gol de Joselu mediada la segunda parte

El Real Valladolid hincó la rodilla este viernes por 1-0 en Mendizorroza ante el Alavés, gracias a un gol de Joselu mediada la segunda mitad. Una derrota que deja más en entredicho que nunca a los de Sergio González, que ya se han olvidado de lo que es ganar, y que les hunde en la clasificación. Un desastre sin paliativos.

 

Y eso que el partido empezó interesante. Más allá del morbo de ver a dos equipos que sufren el aliento del descenso cara a cara, el Pucela salía con argumentos como el recién llegado Olaza como titular, demostrando que Sergio apostaba por jugones en las bandas para surtir a un Weissman que se quedaba solo en punta. Medio centro con Fede y Roque, para intentar destruir y salir a la contra. ¿Resultado?

 

Partido bronco, trabado. Con los dos equipos con ganas de echarse para adelante pero con respeto, sin tocar a arrebato de manera clara. El propio Weissman era un islote arriba, sin nadie que terminara de enganchar con él. Alguna que otra falta, algún que otro córner, pero poco resultado. Los minutos comenzaron a transcurrir perezosamente sin sensación real de que pudiera moverse el marcador.

 

Y es que quizá esto es lo que le falte al Real Valladolid a día de hoy. Un poco de chispa, una pizca de sorpresa, un poco de ‘boom’. Sí, este viernes saltó al césped con la intención de enmendar la metedura de pata de hace unos días frente al Huesca, pero la realidad es que se mostraba como un conjunto que es capaz de dar poco de sí. El Alavés se dedicaba a destruir lo poco que generaban los blanquivioletas con un medio campo formado por Tomás Pina y Manu García. El resultado al descanso solo podía ser de 0-0… sin un solo tiro a puerta.

 

El paso por vestuarios no cambió demasiado el escenario. Ya en el minuto 48 Masip salvó de puños un pepinazo de Lejeune de falta, y es que las aproximaciones seguían siendo del Alavés, con Edgar al acecho. Poco a poco fueron metiendo una marcha más los vascos, empujando, empujando, empujando de manera constante. Se olía el drama. Sergio decidió dar movimiento al banquillo. Salieron Hervías por Toni, Kike Pérez por Kodro, que debutaba, y Roque Mesa por Alcaraz. Claridad ofensiva.

 

Pero el golpe era ya inevitable. Apenas unos minutos después el Alavés hilo una jugada perfecta de pizarra, de esas que en la cabeza salen siempre pero pocas veces se materializan. Esta vez salió. Centro desde la derecha, Joaquín que no consigue impedir el remate de Joselu… y gol. 1-0. El mundo se caía de nuevo para el Real Valladolid, y de nuevo ante un rival directo.

 

Era solo el principio del despropósito. Tácticamente el equipo de Sergio terminó de venirse abajo, simplemente terminó de perder la identidad. La creación ofensiva terminó de desaparecer, en defensa había más similitudes con un flan que otra cosa. Encerrado el Pucela en su área pese a ir por debajo en el marcador, Masip salvó el mal menor en los minutos finales rescatando un remate increíble de Edgar y acto seguido otra de Joselu. Solo polvo.

 

Es así como el Real Valladolid terminó de hundirse en Mendizorroza. O no. Que partidos quedan muchos… pero la capacidad de caerse de este equipo parece no tener fin.

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