El Real Valladolid B acumula tres meses sin sumar como visitante

Un instante del partido de la primera vuelta entre el Promesas y el CD Palencia. SERGIO SANZ

La gran temporada del filial blanquivioleta tiene como lunar negro su salida de Los Anexos, ya que lejos de su feudo ha obtenido solo 11 puntos de 39 posibles.

¿Qué pasaría si el Real Valladolid B fuera más regular como visitante?. Es la pregunta que ronda en muchas cabezas de los aficionados al fútbol vallisoletano. Y es que la temporada del Promesas está siendo muy positiva, aunque tiene un 'pero': los resultados lejos de casa.

 

En Los Anexos ha disputado 14 partidos, de los cuales solo ha perdido uno -contra el Boiro al principio de temporada-; el resto se han saldado con 9 victorias y 4 empates. Todo ello se convierte en 31 puntos que colocan al filial blanquivioleta como el cuarto mejor local, solo por detrás de Cultural Leonesa, Celta de Vigo B y Pontevedra.

 

Las sensaciones de los de Rubén Albés como locales son las mejores. A sus jugadores les ha dado igual el cambio de césped, ya que han seguido ganando, lo que habla bien de su adaptación. Eso puede llevar a pensar que como visitante los resultados no tienen por qué ser negativos, pero la realidad es que lleva tres meses sin sumar a domicilio.

 

Desde la victoria ante el Tudelano (0-3) hasta la derrota que ha cosechado este domingo frente al CD Palencia (1-0, con tanto del exblanquivioleta Xavi Moré), han pasado cinco partidos en los que ha perdido. Además del reciente, el Promesas sucumbió contra la Cultural Leonesa, el Boiro, el Caudal y la Mutilvera. Aunque los números se agravan cuando se observa que en estas jornadas solo ha marcado un gol.

 

Como visitante solo ha sumado tres victorias y dos empates, que le dejan en esta otra clasificación entre los seis últimos. Pero la que vale es la general, y en ella se encuentra a las puertas del play-off de ascenso a Segunda con 42 puntos. Las opciones por acabar la temporada en la cuarta posición pasarán por seguir siendo fuerte en Los Anexos, pero también por mejorar los resultados lejos de su feudo. Sin duda, la asignatura pendiente de un buen equipo.