El Quesos Entrepinares baila al son del liderato en el barro (12-13)

El equipo celebra la victoria en el barrizal. TRIBUNA

El equipo quesero consiguió su primera victoria en el campo del Gernika y refuerza su liderato. En un campo en pésimas condiciones, los de Merino fueron inteligentes y midieron los tiempos.

Ficha técnica:

 

12 - Gernika RT: Martínez, Lasa, Urrutia, Astarloa, Aramberri, Foulas, Magunazelaya, Mua, Del Bosque, Olaeta, Aguirre, Samalea, Casteglioni, Membrang y Latorre.

 

13 - VRAC Quesos Entrepinares: Pablo César Gutiérrez, Pablo Miejimolle, Scott Vessey, Iñigo Ribot, Ignacio Molina, Borja Estrada, Álvaro Abril, Carlos Gavidi, Diego Gorosito, Gareth Griffiths, Sergio Fernández, Ignacio Muller, Gabriel Herrera, Rodrigo López y Pablo Gil.

 

También jugaron: Barnes, Valverde, Francisco Blanco, Álvaro Ferrández, Jesús Sánchez y Pescador.

 

Parciales: 0-7, min.3: Ensayo de Álvaro Abril y transformación de Gareth Griffiths; 7-7, min.5: Ensayo de Latorre y transformación de Samalea; 12-7, min.13: Ensayo de Latorre; 12-10, min.32: Transformación de castigo de Gareth Griffiths; 12-13, min.68: Transformación de castigo de Gareth Griffiths.

 

Árbitro: Rafael Ortega.

 

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 19 de la División de Honor de Rugby disputado en Urbieta.

No hay límites para un VRAC que sigue dando pasos de gigante para afrontar con máximas garantías la recta final de la temporada. Los de Merino consiguieron en un impracticable Urbieta una victoria que pasa a la historia del club como la primera en el campo del Gernika RT, que no se rindió hasta que Rafael Ortega pitó el final de un encuentro cargado de barro y con tintes épicos.

 

Y eso que el duelo comenzó muy bien para los vallisoletanos, con un prematuro ensayo de Álvaro Abril que ratificó con una buena patada un brillante Gareth Griffiths, nuevamente pieza clave en el triunfo del Entrepinares. Solo dos minutos después, Gernika respondió con Latorre posando el oval y Samalea colocando el 7-7 en el marcador. Los locales controlaban más las zonas practicables de su propio campo y, gracias a un nuevo ensayo de Latorre, se adelantaron en el minuto 13. No hubo transformación, así que el VRAC no le perdía comba a un partido que cada vez se trababa más y en el que la calidad de las patadas inclinaría la balanza hacia uno u otro lado. Griffiths, al filo del descanso, dejó a los queseros a tan solo dos puntos pasando un nuevo castigo.

 

La segunda parte se presumía aún más dura que la primera, con Urbieta retando al Quesos a escribir allí la primera victoria de su historia con las camisetas marrones, caladas de barro y de una buena dosis de épica. Merino gestionó como acostumbra el encuentro, moviendo el banquillo y oxigenando a sus jugadores.

 

Se creció entonces la figura de Griffiths, calculador y consciente de que en sus pies estaba la victoria. Con el equipo respondiendo y Gas enchufado, el inglés volvió a pasar entre palos una transformación de castigo a falta de poco más de veinte minutos para el final del partido que servía para consumar la remontada.

 

Se trababa de aguantar a toda costa hasta un pitido final que se hizo eterno. Gernika se fue acercando y tuvo serias opciones de lastrar todo el trabajo quesero. Pero Samalea falló una transformación con el cronómetro consumido y los cuatro puntos se subieron al autobús vallisoletano para iniciar un viaje de vuelta cargado de euforia, porque el Quesos sigue dando razones para soñar.