El Puente Mayor de Valladolid, edificado bajo la leyenda de 'los Tovar y los Rehoyo'
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El Puente Mayor de Valladolid, edificado bajo la leyenda de 'los Tovar y los Rehoyo'

Puente Mayor

Dos jóvenes amantes vallisoletanos estaban separados por el Pisuerga. La construcción del Puente Mayor sería motivo de su definitiva unión, o eso creían.

Una de las construcciones más emblemáticas de Valladolid es el Puente Mayor. Durante su  cimentación, el periodista Antonio Martínez Viérgol, también conocido como el ‘Sastre del Campillo’, recogió una historia de amor aún más trágica que la de Romeo y Julieta.

 

La historia, como muchas otras que preceden a Valladolid, está relacionada con el demonio. Se trata de una leyenda negra, quizá más aterradora que ‘El sillón del diablo’.

 

Los Tovar y los Rehoyo, dos familias del mismo linaje pero enfrentadas, al igual que los amantes de la obra de Shakespeare. El amor debería haber unido a las familias pero, por el contrario, las enfrentó. La joven Rehoyo vivía al otro lado del río y su amante Tovar la observaba desde la distancia todos los días. El medio que tenían para verse era cruzar el Pisuerga con una barca. Con la construcción del Puente Mayor todo fue más sencillo; tan solo era dar un pequeño paseo, pero su presencia, según esta historia, deja muchas incógnitas por resolver.

 

Durante una noche de tormenta para acudir al encuentro de su amada, el joven Tovar coincidió con un miembro de la familia Rehoyo. Terminaron batiéndose en duelo .El oponente de la familia de su amada acabó gravemente herido a manos del Tovar. La fiereza y el carácter eran características que destacaban del varón Tovar y así lo demostró en el duelo. Por el contrario su amante era una guapa mujer que el propio Viérgol define en su escrito como “una muchacha preciosa, angelical, que nació de un beso que el viento dio en el cáliz de una rosa”.

 

Cabe a destacar que el propio autor advierte que la joven vivía en un engaño cruel del Tovar. “Así seguían de Flor los amores con Tovar en concierto encantador: él amando sin amar, ella muriendo de amor. Él en amores artero fingía amor verdadero sin más fin, ni más empresa que saltar sobre la presa como un lobo carnicero. Ella inocente y hermosa, ciega de amor violento, luchaba en vano afanosa como débil mariposa juguete del fuerte viento”, relataba Viérgol.  No es de extrañar pues, que si el destino le hubiera sido propicio, la joven cambiase su actitud con él tras descubrir su verdadera forma de ser.

 

La noche del enfrentamiento, una gran tormenta asestaba Valladolid. Tras finalizar el conflicto, el joven lleno de ira reclamó al diablo un medio para ver a su amada. Según la leyenda, las aguas del Pisuerga se separaron por un instante, se tiñieron de rojo y el puente emergió.

 

Con gran regocijo, el joven cruzó el puente pero, tras horas buscando no encontraba a su prometida.Un relámpago fulminante hizo aparecer el cuerpo sin vida de la joven a los pies de Tovar. Tiempo después decidió unirse a ella.

 

Esta leyenda negra no es más que una leyenda, sí. Sin embargo, no existen datos históricos sobre la gestación del Puente Mayor. Lo que lo convierten en una de las construcciones más antiguas y misteriosas de Valladolid.

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