El Pucela se embriaga de gol para olvidar el mal trago de la Copa

El R.C.D. Mallorca asustó al Pucela con salvas y Jose (47’), Álex López (75’) y Míchel (90’) dispararon con fuego real

El Real Valladolid rompió este domingo en Palma una racha de tres partidos sin ganar (cuatro con el partido de Copa) y consiguió una victoria contundente (0-3) en el Iberostar Estadi ante un R.C.D. Mallorca que se vio sorprendido y desbordado por la tremenda eficacia del Pucela a la hora de transformar sus ocasiones de gol.

 

Al contrario de lo que había sido una tónica en muchos partidos de esta temporada, el Pucela convirtió en gol casi todas sus llegadas al área de Roberto Santamaría. Mientras, el R.C.D. Mallorca, que acaparó el balón, la posesión y la iniciativa en el juego, se dio de bruces una y otra vez contra la defensa blanquivioleta, muy firme en su eje central, donde Lekic era el jugador mallorquín que acaparaba las llegadas más peligrosas. En el Mallorca apenas apareció su estrella, el delantero Brandon, y por ahí se le fue la vida al equipo de Fernando Vázquez.

 

En esa primera parte, salvo en el segundo cuarto de hora en los que sí intentó adelantar líneas y presionar arriba la salida del balón rival, el Mallorca acaparó el dominio y el partido se jugó en el campo vallisoletano, con Jose en solitario en punta.

 

Pero nada más comenzar la segunda parte, el Pucela dinamitó el partido. No había dado sensación de crear el más mínimo peligro ante Santamaría, pero el talento blanquivioleta se apareció en el Iberostar Estadi. El talento de Juan Villar, pegado a la banda derecha, para ver el desmarque de Jordán en la otra banda y el talento para ponerle un pase medido; el talento de Jordán para entrar como un cuchillo en el área y ver la llegada de Jose como un avión por el centro. El atacante, mermado por una lumbalgia que le afectó durante toda la semana, no perdonó el 0-1.

 

Tras el gol, el Mallorca se diluyó por momentos. No acertaba a entender cómo podía ir perdiendo y tardó en resetearse e ir con todo a por el empate. Cuando despertó, acogotó al Real Valladolid en su parcela. El empate estaba al caer como una pesadilla. Paco Herrera maniobró. Primero con la entrada de Markel por Juan Villar para tapar el flanco izquierdo. Respondió Fernando Vázquez con más madera: Lago Junior y Pol Roigé por Juan Domínguez y Damiá.

 

Y justo cuando iba a entrar en el campo Igor Lichnovsky para defender el último cuarto de hora con un 5-3-2, la chispa del Pucela volvió a saltar con un pase preciso de Javi Moyano para Álex López, que arrancó por la izquierda, sorprendió a la zaga bermellona desguarnecida, rompió la cintura a Héctor Yuste y ajustó el disparo al segundo palo.

 

Con el 0-2, entonces sí, el Pucela no sólo respiró, sino que se vino arriba. Jordán estuvo a punto de marcar el tercer tanto, pero fue Míchel el que cerró la cuenta en el minuto 90, en una jugada que inició el mismo con un pase largo a Markel, que pasó para Raúl de Tomás, que había entrado por Jose en la recta final, y el madrileño de nuevo para Míchel, que repitió con clase la acción de Álex López en el segundo tanto: recortó hacia dentro ante la marca de Company y disparó raso, esta vez ajustado al primer palo.

 

Visto y no visto. Pin, pan, pun. 0-3 y para Valladolid. Al Pucela ya le tocaba reír.