El Pucela firma tablas… y acaba perdiendo en Leganés (1-0)

Imagen del encuentro. LaLiga.

Un testarazo de Guido Carrillo en el minuto 95 da la victoria a los pepineros y un mazazo de aúpa a un Valladolid que ya veía el punto en el zurrón.

CD LEGANÉS (1): Cuéllar; Juanfran, Bustinza, Tarín, Siovas, Silva; Óscar (Jose, min.88), Recio, Vesga (Rubén Pérez, min.82); Santos (Sabin Merino, min. 75) y Carrillo.

REAL VALLADOLID (0): Masip; Antoñito (Keko, min.64), Olivas, Joaquín, Calero, Nacho; Alcaraz, Míchel, Waldo (Verde, min.71), Óscar Plano (Moyano, min.92); y Sergi Guardiola.

GOLES: 1-0, Guido Carrillo (Min. 95)

ÁRBITRO: Cuadra Fernández. Mostró tarjeta amarilla al local Vesga y a los visitantes Nacho y Moyano, este último por protestas después del pitido final.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 30 de LaLiga Santander, disputado en el Municipal de Butarque.

En Butarque no se jugó un encuentro de fútbol, se disputó una partida de ajedrez. Los dos contrincantes decidieron ocultar sus armas, guardar sus estrategias y esperar un golpe de fortuna o un fallo del rival. Parecía que el jaque mate no llegaría, que las tablas estaban firmadas, pero un inapelable cabezazo de Guido Carrilo pasado el minuto 95 dejó helado al Real Valladolid y acerca al Leganés a la orilla de una playa por la que el Valladolid tendrá que nadar mucho: la salvación.

 

Sergio González quiso replicar los movimientos de Pellegrino y apostó por una línea de tres centrales. Resguardarse, defensa india de portería y no sacrificar peones de inicio. Esa parecía la táctica de ambos técnicos, y a veces lo que parece sí es. El fútbol en ocasiones es transparente. Después de los resultados de la jornada, ni a unos ni a otros el empate les iba a resultar un engorro, y eso se notó en la actitud de los dos conjuntos.

 

La batuta de los primeros compases la llevó el Leganés, casi más por la obligación de su localía que por convicción, pero apenas se saldó con dos intentos de Santos, una pesadilla para la defensa pucelana durante todo el partido. El Valladolid se sacudió el dominio sin esfuerzo y comenzó a crecer.

 

Los hombres de Sergio tuvieron el jaque en las botas de Guardiola, pero el buen delantero balear no supo concretar dos amenazas consecutivas. Especialmente la primera de ellas, en la que no atinó a enviar a puerta desde el área pequeña un servicio del debutante Waldo. El extremo pacense fue de más a menos en el partido, pero tuvo presencia y atrevimiento para firmar un estreno prometedor.

 

Después de esas escaramuzas visitantes el partido se abrió un poquito más, en particular por la banda derecha del Leganés, donde aparecía siempre Juanfran, un puñal. El conjunto pepinero no transmitía peligro, pero comenzaba a percutir en busca de la rendija vallisoletana.

 

EL LEGANÉS MEJOR TRAS EL DESCANSO

 

El paso por los vestuarios no sentó bien al Valladolid, que comenzó a acularse paulatinamente contra la puerta de Masip. En esos momentos llegó el primer susto de verdad para el Pucela, cuando el colegiado decretó penalti por una presunta mano de Joaquín en un centro. Cuadra Jiménez acudió al monitor del VAR para revisar la jugada y anuló su decisión inicial. A veces es muy fácil que la tecnología se utilice bien, para muestra este ejemplo.

 

El cansancio comenzaba a hacer mella en los blanquivioletas -de azul oscuro en Butarque- no solo el del partido, sino el de la temporada. Antoñito se veía obligado a abandonar el terreno de juego por molestias musculares para dar entrada a Keko, a priori un cambio ofensivo. Ni la entrada del madrileño, ni la posterior de Verde pudieron dar vuelta a una tendencia negativa que se agigantó en los minutos finales.

 

El Leganés vio la herida en la piel de su adversario y decidió morder más. A base de centros laterales -a pesar de que el Pucela tenía tres centrales en el campo- y empuje convirtió el final en un auténtico mal trago para el Real Valladolid, que ya vislumbraba el punto como una pequeña victoria. Pero no pudo aguantar.

 

Un admirable Juanfran colgó su enésimo centro al área, y en la última jugada del partido, cuando ya se habían cumplido incluso los 5 minutos de añadido, el argentino Guido Carrillo entró como un obús para mandar de cabeza la bola a la portería de Masip y certificar el jaque mate del duelo.

 

Con la derrota en Butarque, el Real Valladolid se queda con 30 puntos, tan solo uno más que la zona de descenso, que marca el Celta. En la próxima jornada recibe al Sevilla en Zorrilla a las 16.15. Sumar se antoja imprescindible, y más después del duro golpe recibido en Leganés.

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