El Pucela asalta Anoeta y recupera la sonrisa cinco partidos después
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El Pucela asalta Anoeta y recupera la sonrisa cinco partidos después

El Real Valladolid rentabilizó su mayor eficacia ante la Real Sociedad y vence por uno a dos.

Después de cinco partidos sin conocer la victoria, el Real Valladolid volvió a ganar con una victoria de prestigio ante la Real Sociedad (1-2) porque, por mucho que el conjunto donostiarra no esté en su mejor momento en Anoeta, siempre es un equipo temible cuando juega en San Sebastián.

 

El triunfo supone un soplo de aire fresco para afrontar el final de la primera vuelta, en especial los dos últimos partidos del año ante el Atlético de Madrid el próximo sábado y frente al Athletic Club de Bilbao en San Mamés el siguiente. Con 20 puntazos en 15 partidos el Real Valladolid vuelve a la zona media, adelanta los deberes y deja cualquier temor atrás.

 

El 1-2 obedeció al mayor acierto del Pucela en las áreas. La Real Sociedad tuvo mucho más la posesión del balón y disparó más a puerta, pero el Real Valladolid fue más eficaz.

 

En la primera parte, el Real Valladolid encaró el partido con su seriedad habitual lejos de ZorrillaContundente en defensa, nunca renunció a hacer daño a la Real Sociedad con salidas limpias y verticales y un buen manejo del cuero.

 

Toni, tras un gran pase de Óscar Plano, culminó un gran primer cuarto de hora del Pucela en Anoeta con un derechazo imparable ante Moyá.

 

En la segunda parte, la Real Sociedad metió dos marchas más al partido, aunque su fútbol acelerado no acabó nunca de atropellar a un Real Valladolid que cerró las puertas interiores y ofreció al conjunto donostiarra la del centro al área, de donde no sacó nada positivo más allá del tanto de Oyarzábal. Pero para entonces el Real Valladolid había aprovechado un error de Moyá en una salida fuera del área para clavar el 0-2. Antoñito estuvo más rápido y más listo que el buen arquero donostiarra.

 

Con el 1-2 y mucho tiempo por delante, el partido se convirtió en un bombardeo al área de la Real Sociedad. El Pucela dejó poco a poco de salir de su campo y se entregó a defender con uñas y dientes un triunfo que necesitaba como el comer. Sufrió lo indecible por el fuego enemigo, pero las balas siempre salían rozando o eran de fogueo. Afortunadamente, esta tarde, sí era la tarde del Pucela.

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