El propietario del Club de Las Vegas estaba "acojonado" por amenazas de muerte, según relata un familiar

Club Las Vegas de Medina del Campo, donde se produjo el doble asesinato. ALBERTO MINGUEZA

Sostiene que el hostelero fallecido había comprado al acusado 50 gramos de 'coca' y le adeudaba 700 euros

El que fuera titular del club de alterne 'Las Vegas' de Medina del Campo (Valladolid), Mariano Esteban G, muerto a tiros en el local junto a una camarera el 5 de octubre de 2014, se hallaba totalmente "acojonado" por las amenazas de muerte que tiempo antes había proferido contra su persona Manuel M.M, uno de los principales acusados del doble crimen que, junto a otras tres personas, está siendo juzgado desde el lunes por un jurado en la Audiencia de Valladolid.

 

Esa es al menos la versión ofrecida hoy, durante la tercera sesión del juicio, por un primo segundo del propietario del lupanal, Felipe G.G, quien, pese a que el tal 'Manolo' aseguró el primer día que tenía una buena relación con el fallecido y que no había cuenta pendiente alguna entre ellos, ha relatado que dos meses antes del doble crimen el fallecido le contó que había comprado 50 gramos de cocaína al procesado y que únicamente había podido pagarle la mitad, dejando una deuda pendiente de 700 euros, de ahí las amenazas de muerte sufridas desde entonces.

 

Días después de esa conversación, el testigo, en declaraciones recogidas por Europa Press, recordó haber incluso escuchado literalmente esas amenazas durante un encuentro que su primo y 'Manolo' mantuvieron dentro del burdel, mientras él se hallaba en el huerto situado en la trasera.

 

"Me dijo más tarde que estaba acojonado", ha reiterado Felipe G.G, quien incluso ha llegado a indicar que una hermana del hostelero fallecido, María Jesús, le llamó un día por teléfono para contarle que en sueños se le había aparecido su hermano y le había dicho que 'Manolo' le había matado".

 

Algo más impreciso se ha mostrado a preguntas de uno de los letrados de las defensas respecto de por qué en sede policial, antes de que se procediera a la detención de los sospechosos, no mencionó el nombre de Manuel como posible verdugo de su primo y, en cambio, llegó a citar hasta cuatro o cinco distintos, desde el chulo de una tal Pamela, camarera del club con la que supuestamente el hostelero mantenía una relación, así como un antiguo camarero del local y un feriante, en estos dos últimos casos por deudas de droga.

 

"No dije entonces el nombre de 'Manolo' porque estaba bloqueado", ha espetado el testigo.

 

Por su parte, la hermana del dueño de 'Las Vegas', María Jesús, no ha mencionado nada de la aparición en sueños de Mariano dándole el nombre de su asesino pero sí ha apuntado que días antes de la detención de los sospechosos se presentó ante la policía para denunciar que dos meses antes del tiroteo Manuel M.M. y la pareja de éste también imputada, María Vicenta P.P, habían acudido a un "bar normal" que su hermano poseía en Arévalo (Ávila) preguntando por él.

 

"COLGÓ A UNO DE UN GANCHO"

 

María Jesús también ha hecho referencia a los comentarios en Arévalo de que el citado matrimonio se dedicaba al trapicheo de drogas y, a mayores, ha definido a Manuel como un hombre "conflictivo y agresivo", en referencia a distintos incidentes protagonizados por éste cuando trabajaba en el Matadero Municipal arevalense, "donde colgó de un gancho" a otro trabajador, y otro no especificado que tuvo cuando fue trasladado al servicio de jardinería.

 

Si ambos testimonios vendrían a señalar como principal sospechoso del tiroteo a Manuel M.M, quien el primer día del juicio atribuyó el doble crimen al también procesado Antonio Adrián B.R, las declaraciones de dos jóvenes, vecinos de Madrid, a quienes este último relató lo ocurrido en el club a su regreso a la capital de España no han hecho otra cosa que corroborar la tesis de las acusaciones de que 'Manolo' apretó el gatillo del revólver marca Walter utilizado.

 

Los dos testigos, Javier y Jonathan, ha coincidido al recordar que cuando se encontraron en Madrid con Antonio Adrían, éste, "hecho un flan", les explicó que Manuel y su esposa le habían llevado en coche hasta Medina del Campo, con parada previa en Fuenlabrada para comprar el arma, y que una vez en la localidad vallisoletana entraron los dos en el club y allí 'Manolo' tiró de gatillo.

 

"Creía que habían matado a cuatro personas", ha indicado su amigo Javier, quien asegura que Antonio Adrián les había contado también que Manuel le solía llamar para que le acompañara a cobrar deudas de drogas. "Le dijimos que se entregara pero nos respondió que no podía porque Manuel le estaba amenazando de muerte. También nos comentó que 'Manolo' le había llamado por teléfono para decirle: "¡Han quedado dos vivos y hay que hacer algo!"

 

Los dos amigos de Antonio Adrián han confirmado que el cuarto de los procesados en la presente causa, también amigo de ellos y vecino de Madrid, Pablo A.L, medió en la labor de deshacerse del arma homicida, que fue vendida a un conocido.

 

FALLECE EL SUEGRO DEL FISCAL

 

El fallecimiento del suegro del fiscal del caso podría obligar a suspender la sesión prevista para este jueves. En tal caso, la sesión, centrada en el interrogatorio de distintos integrantes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, se trasladaría al viernes, con lo que, previsiblemente, los informes definitivos de las partes serían expuestos el próximo lunes y al día siguiente los miembros del jurado recibirían el objeto del veredicto.

 

Con carácter provisional, tanto el fiscal como las dos acusaciones particulares coinciden en la calificación jurídica de los hechos--consideran que ambas muertes constituyen delito de asesinato--y en la petición de pena para los encausados, en concreto 20 años de prisión por cada muerte y otros dos más por tenencia ilícita de armas para el matrimonio compuesto por Manuel M.M. y María Vicenta P.P. y el vecino de Madrid Antonio Adrián B.R, con lo que cada uno de ellos podría ser condenado a un total de 42 años de privación de libertad, mientras que para el cuarto, Pablo A.L, interesan dos años por encubrimiento.

 

En concepto de responsabilidad civil, el fiscal solicita que los tres primeros acusados indemnicen a cada una de las tres hijas del hostelero fallecido con 75.000 euros y con otros 50.000 a su viuda, así como con otros 75.000 a cada uno de los dos hijos de la camarera rumana que encontró la muerte dentro del club.

 

Por su parte, el letrado del hostelero reclama 90.000 euros de indemnización para cada uno de sus tres hijos y su esposa, así como otros 50.000 por daños y perjuicios, mientras que la representación legal de la camarera interesa 70.000 euros para la madre y 90.000 para cada uno de los dos hijos menores de la fallecida.

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