El problema de la suciedad: el día después del botellón

Con la luz del sol, y a pesar de los esfuerzos de los servicios de limpieza, la zona de Moreras padece los efectos de acoger a tantos y tantos vallisoletanos de fiesta.

Es un debate que, aunque manido, sigue en pleno vigor. ¿Cómo evitar la suciedad después de una noche de fiesta? ¿Es problema de civismo? ¿Son más limpias las personas mayores que los jóvenes (en alusión al tuit del alcalde)? ¿Quién tiene la culpa?

 

Son muchas las preguntas pero por el momento no hay respuestas. O, si las hay, no se plasman en la práctica. Pasear por la zona de las Moreras a plena luz del día, después de una noche -o unas cuantas que ya acumulamos- de fiesta, deja en evidencia que existe un problema con la basura.

 

Los servicios municipales de limpieza se afanan a diario por recoger el 'escenario' del macrobotellón que durante las Fiestas de la Virgen de San Lorenzo se organiza allí. Pero no pueden llegar a todos los desperdicios. Son cristales rotos en los caminos, cuando no botellas enteras. Son recipientes de plástico navegando por el río, bolsas que decoran la rivera, y otras que flotan mansamente en la orilla. Botellas sin mensaje dentro de sí, aunque muy significativas.

 

¿Qué se puede hacer? Frenar la organización de estos macrobotellones, afianzados durante años, parece complejo. Se logró hacer con los que se organizaban los viernes en el seno universitario, en honor a los patrones de cada facultad, con los esfuerzos unidos del rectorado de la UVa y la Policía. Pero en estos casos, ya sean Fiestas, San Juan, Carnavales, Halloween, u otras fiestas, el volumen de gente es mucho mayor, y más heterogéneo. 

 

Se han instalado más cubos de basura, una de las demandas de quienes frecuentan los botellones y sí quieren recoger su basura -que no son todos-. Pero los restos sigue quedando en el suelo y no parece ser problema, a la luz de los hechos, del número de contenedores.

 

 

Se apela, como solución, al civismo y la educación de las personas. El alcalde Óscar Puente criticó en Twitter que después de ciertos conciertos de la Plaza Mayor kilos y kilos de basura quedasen sobre el asfalto, y comparó la situación con la fotografía tras el espectáculo del Dúo Dinámico -enfocado a un público veterano- en el que apenas había suciedad. ¿El manchar es cuestión de edad? Opiniones hay para todos los gustos. Y está claro que el hábito de consumo es muy diferente para una persona de 60 años que para uno de 18. Pero los hechos indican que en los botellones las edades oscilan entre los 14-15 años hasta aproximadamente la treintena, salvando excepciones. ¿Es cuestión de educación? ¿Los jóvenes han perdido valores? ¿Los adultos no han sabido transmitir a sus hijos la necesidad de recoger la basura?

 

En cualquier caso, el problema de la basura tras los macrobotellones no parece tener solución. Esta noche de sábado 9 miles de personas volverán a Moreras a celebrar la última noche de fiestas. Mañana por la mañana, los desperdicios volverán a flotar por el Pisuerga. Y el debate seguirá vivo.

 

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