El presidente saliente del CPJV ve riesgo de "politización" y defiende que no sea en un mero "tramitador de subvenciones"

Jorge Molina. E.P.

Jorge Molina lamenta la "división" que existe en el Consejo y recomienda a su sucesora que "se gane a la gente" para evitar su "desmotivación".

Jorge Molina Merino entrega este domingo el relevo como presidente del Consejo Provincial de la Juventud de Valladolid (CPJV) tras cuatro años de mandato -la quinta parte de las dos décadas de historia de la organización- y lo hace con una advertencia sobre el riesgo de "politización" que lo acecha.

 

En una entrevista concedida a Europa Press, Molina Merino defiende que tras su marcha el Consejo se mantenga como "un punto de encuentro" para la juventud de la provincia y no como "un mero tramitador de subvenciones" para las entidades presentes en el mismo.

 

Tras llegar al Consejo como vocal en 2011 --a través de la Asociación Juvenil de Pedrajas de San Esteban, su organización de base--, Jorge Molina se presentó a la Presidencia en 2012 y fue reelegido para un segundo mandato en 2014.

 

En este segundo periodo la dimisión de cuatro de los vocales de la Comisión Permanente provocó la disolución de este órgano rector y la convocatoria de nuevas elecciones, a las que volvió a concurrir Molina a pesar de haber cumplido el límite de mandatos, una excepción autorizada por la Asamblea ante la ausencia de candidatos alternativos, a pesar de que él mismo reconoce que "no es bueno" que una persona permanezca tanto tiempo en el puesto y ha asegurado que, aunque la normativa se lo permitiera, no aspiraría a la reelección, pues ha abogado por "predicar el relevo generacional con el ejemplo".

 

Así ha transcurrido su último año de Presidencia, en el que se ha enfrentado a una "división interna" que se ha traducido en "reproches y acusaciones personales" que ha lamentado, pues "se ha dedicado más tiempo a discutir cuestiones internas que a plantear proyectos interesantes para los jóvenes".

 

Entre los motivos que han provocado estas disputas, a juicio del todavía presidente, están las divergencias sobre el modelo organizativo del Consejo, entre los que abogan por mantener el sistema de gestión actual y los que apuestan por la coorganización de actividades con las entidades miembro, lo cual puede acarrear problemas de "duplicidades", en opinión de Jorge Molina, que reciban la reprobación de las Administraciones que sostienen financieramente al organismo, principalmente la Diputación de Valladolid.

 

En cualquier caso, el balance que este pedrajero licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas hace de sus cuatro años al frente del Consejo es "positivo en un 80 por ciento", con las disputas internas del último año como "aspecto negativo" que, a pesar de ello, no ensombrece un "caramelo" que le ha permitido "conocer gente con inquietudes afines en otros pueblos de la provincia", abrir la mente y "adquirir conciencia colectiva".

 

GANARSE A LA GENTE

 

Su sucesora es María del Caño Follabaj, procedente de la Asociación Juvenil de San Miguel del Pino -pues encabeza la única candidatura presentada a la Asamblea convocada en Pedrajas de San Esteban-, a la que Molina Merino recomienda que "se gane a la gente" para "convencerla" de sus proyectos y evitar así la "desmotivación" que pueda frenar las iniciativas del Consejo.

 

Asimismo, entre los retos en los que debe perseverar ha señalado el conseguir que la sociedad en general "conozca el Consejo y su labor", algo que él mismo ha perseguido en estos cuatro años. En este sentido, ha reconocido como su "espina" el no haber convencido a las entidades integrantes que el CPJV es "algo colectivo" y "no un medio del que servirse".

 

A pesar de los problemas que acucian al Consejo y sobre los que su presidente ha alertado, Molina Merino ha reconocido que en sus 20 años de historia "ha cambiado más la moda en las fotos que los problemas" a que se enfrenta.

 

En este sentido, ha asegurado que la gestión de un consejo provincial resulta "más compleja" que a nivel autonómico, donde también ha estado como vocal, debido a que en el ámbito de la Comunidad existe una "mayor estructura", mientras que en la provincia "hay más inestabilidad", en función de las personas al cargo en cada momento, y obliga a "patear más el terreno".

 

En cuanto a su futuro, Jorge Molina ha descartado tomar parte en nuevos movimientos asociativos -el juvenil lo deja por edad-, pues necesita "respirar y tomar distancia" tras cuatro años en los que la gestión del CPJV le ha quitado "mucho tiempo libre" e instantes para su familia. No obstante, mantiene "intactas" sus inquietudes, las mismas que lo animaron hace seis años a tomar parte en el asociacionismo juvenil.