El piñón del Ayuntamiento de Tordesillas
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El piñón del Ayuntamiento de Tordesillas

Interesante relato del piñón de piedra que hay en la coronación de la Casa Consistorial tordesillana.

Ahora que el chinche americano está acabando con la producción de piñones que abundantes pinares nebrales y piñoneros, manso, doncel o albal que de todas esas formas llaman al pino y la alerta por la falta del exquisito producto de las Villas y Tierras castellanas nos estremece hoy, he encontrado la historia de un piñón esta vez de piedra que hay en la coronación de la Casa Consistorial tordesillana junto a una barandilla de hierro forjada aquí y colocada tras las obras de restauración de la llamada Casa Ayuntamiento.

 

Y como este piñón planta cara a los embates de chinches, piojos y polillas que roen el futuro de todos nosotros, se ha transformado en el símbolo perenne que guarda la fidelidad, nobleza y la lealtad de una Villa en otro tiempo esplendorosa y hoy postrada por la desgracia que todos estamos padeciendo y viviendo.

 

Si el sagaz observador detenidamente en la reja de la balconada que protege la zona de la Alcaldía aparece una fecha, 1853, a cuyo tiempo me remito para explicar qué sucedió, por qué está puesta y qué significó en nuestro pasado.

 

El año anterior, 1852, la ruina del edificio era tan impresionante y llegó hasta el extremo de ser un obstáculo para la celebración de las fiestas de la Peña y "sus funciones de novillos, al encontrarse la plaza llena de escombros, desde el 31 de julio en que se derribó el edificio del Ayuntamiento o de todas las porciones que amenazan ruina y hacerle de nuevo".

 

Así se explicaba el maestro de obras Lorenzo Rodríguez, cuya carta original guarda el archivo y en el libro de Acuerdos de ese año se adopta el siguiente:

 

"Que se proceda a la demolición de las partes ruinosas y se trasladen todos los papeles y demás utensilios a la casa habitación del escribano de este Ayuntamiento Don Pedro de Haro”.

 

Y mientras se llevó a cabo la democión de la cárcel pública y casas consistoriales, se trasladaron los presos, casa del alcaide y sala de sesiones al edificio del Hospital de Peregrinos.

 

Y así estuvieron "de obras" hasta el 19 de diciembre de 1855 en que las finalizaron, ejecutadas por Antonio Álvarez, vecino de Salamanca, haciéndose entrega de las mismas e inaugurándose para el servicio, desenvolviendo el piñón que domina la Sala Presidencia del Ayuntamiento y que lleva por fecha MDCCCIIII (1804), pieza que aguantó estoico todo aquel derribo.

 

Desde entonces ahí está impertérrito el símbolo de Tordesillas, en una reja y un escudo hermoseado en piedra, magnífico y simbólico de la dureza, aguante y resistencia de nuestro pasado ante las dificultades y contrariedades surgidas en los tiempos. (Gracias a Isacito Galván por las fotografías).

 

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