El peso del alma. 21 gramos

Duncan McDougall pregonó, a raíz de uno de sus estudios, la existencia del alma humana. Pero, ¿cuánto de realidad hay en este asunto?

Mucho se ha estudiado y escrito sobre las diferentes teorías que defienden el “peso aparente” del alma incluso los que decidieron ir un paso mas allá, tasaron ese peso en 21 gramos pero, ¿Cúanto de realidad hay en este asunto? ¿Demuestra esto la existencia empírica del alma?

 

Lógicamente es una teoría defendida por colectivos y religiones que creen en la existencia del ser humano como esencia inmortal compuesto de alma o espíritu . También se filmó una película en el año 2003 con su título ’21 gramos’ y que fue dirigida por Alejandro González Iñárritu.

 

La historia comienza por el año 1907 de la mano del doctor en biología y médico, Duncan McDougall que estudió y publicó el experimento que realizó a tal efecto.

 

Describe como colocó a varios pacientes moribundos en una bascula momentos antes de fallecer tratando de verificar si se producía algún cambio en su masa lo que podía interpretarse como si el alma acabase de escapar de su cuerpo. Siempre y cuando, como él mismo dijo, no pudiera encontrar explicación racional alguna.

 

Los resultados de la prueba fueron los que siguen a continuación:

 

Primer experimento: El paciente pierde 21 gramos en el momento de la muerte.

 

Segundo experimento: En este caso el paciente pierde 21 gramos durante las primeras cuatro horas y un total de 85 en las siguientes.

 

Tercer experimento: El paciente pierde 14 gramos al fallecer y hasta 28 en los próximos minutos.

 

Quinto experimento: 11 gramos menos en el momento de la muerte.

 

Los experimentos cuarto y sexto se declararon nulos.

 

 

Tras las mediciones McDougall no podía atribuir dichas perdidas a ningún proceso fisiológico natural por lo que entusiasmado proclamó que acababa de pillar in Fraganti a la par que demostraba la existencia del alma humana. Fue un paso mas allá y repitió el experimento con 15 perros en este caso de los cuales no registró ninguna diferencia en sus masas por lo que confirmó que el alma humana existía y los animales no tenían. Además teorizó sobre lo expuesto indicando que el alma humana, distribuido por el cuerpo y de menor densidad del aire justificaría la idea de ascensión al cielo del mismo. Siendo unos años en los que el espiritismo y lo oculto vivía su época dorada, sus afirmaciones no tardaron en convertirse en una creencia adoptada por todo el mundo.

 

¿Qué hay de cierto en todo esto? ¿Es real la afirmación del peso del alma?

 

Realmente de sus experimentos hizo una sencilla media aritmética matemática con la que resultaron 21 gramos por fallecido ya que no todos los fallecidos dieron el mismo resultado.

 

 

Posteriormente fue rebatido por el médico Augustus P. Clarke, quien apuntó que dichas teorías eran erróneas debido a que en el momento de la muerte se producia un repentino incremento de la temperatura corporal a consecuencia de que los pulmones dejan de enfriar la sangre y que el consecuente incremento de la sudoración podría explicar fácilmente los 21 gramos de menos defendido por MacDougall, además hay que tener en cuenta que los perros carecen de glándulas sudoríparas por lo que no es de extrañar que el peso de estos animales no sufriera ningún cambio súbito en el momento de morir.

 

Es el momento de reflexionar si realmente somos un solo cuerpo físico y en la ultima hora de vida desaparecemos sin mayor trascendencia o realmente hay algo más. Algo que complemente la vida y la muerte, algo que de sentido al mas allá , a la existencia de una nueva vida tras la muerte. ¿Somos ordenadores que una vez se apagan, no vuelven a conectarse? ¿Quizá la muerte es tan solo un cambio, un paso necesario para continuar de algún modo u otro? La semana que viene nos encontramos con otro misterio nuevamente navegando “Entre Dimensiones”.