El Penicilino seguirá abierto “un par de meses más”

Las vallas ocuparon este miércoles la terraza del Penicilino. JUAN POSTIGO

La licencia de rehabilitación del edificio está tardando más de lo esperado y el negocio seguirá funcionando unas semanas más, mientras se ha procedido a asegurar la fachada

La imagen era, cuanto menos, contradictoria. Este miércoles por la mañana cajas y cajas de las clásicas zapatillas del Penicilino entraban al almacén del negocio, cuando en principio uno de los espacios de encuentro más clásicos de Valladolid tenía intención de echar el cierre este sábado, 29 de febrero, con la caducidad de su permiso. ¿Es posible? Sí, y es que este seguirá abierto todavía “un par de meses más”, tal y como ha explicado a Tribuna uno de los trabajadores.

 

Se da el caso de que la licencia oficial de rehabilitación del edificio está tardando más de lo esperado y esto supondrá que el ‘Peni’ continúe un tiempo más de actividad. Una noticia que no supondrá demasiado disgusto para unos habituales que daban por hecho que, tras la ‘casi’ despedida de este pasado domingo, se encontraban disfrutando de los últimos días de vida del lugar.

 

Eso sí, el susto a primera hora de este miércoles fue mayúsculo. Las vallas, los conos y las señales de obra rodearon la entrada del lugar, en la habitual terraza, si bien su cumplido era tan solo el de acordonar la zona mientras se realizan labores de mantenimiento de la fachada del edificio.

 

Hace apenas unos días se produjeron varios desprendimientos que vienen a demostrar la necesidad de rehabilitación del inmueble, aunque no impedirán que este jueves el Penicilino reabra con total normalidad. “Se trata de un arreglo exprés de fachada, para tirar cascotes y cornisas sueltas”, ha explicado uno de los operarios a Tribuna. “No hay más que ver cómo está el edificio, es evidente que necesita una puesta a punto ya mismo”.

 

A LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO HOGAR

 

Mientras tanto, el conjunto de trabajadores que se encargó de la reapertura del bar en 2006 continúan a la caza y captura de un local que pueda hacer de sustituto al actual. La intención es que mantenga unas características parecidas, es decir, en pleno centro de Valladolid y que cuente con una amplia terraza que sirva para seguir con la tradición de la mistela y las zapatillas. Y por ahora, agua.

 

Sea como sea, desde que arranque la rehabilitación del edificio se confía en que la espera sea de un par de años hasta que este vuelva a la normal actividad, y ni siquiera está asegurado que los propietarios de este vayan a ceder el mismo espacio a los actuales trabajadores del Penicilino. Aunque la aventura se alargue “un par de meses” parece haber bastantes más sombras que luces en el futuro del emblemático bar.

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