El Penicilino celebra su fiesta de "casi" cierre

Imagen del Penicilino, en Valladolid.

El mítico bar de la plaza de la Libertad cerrará sus puertas a finales de mes debido al mal estado en el que se encuentra el edificio que será demolido.

Tal vez sea una de las noticias más tristes en los últimos años para las gentes de Valladolid. A finales de mes el Penicilino echará el cierre definitivamente con más de 160 años a sus espaldas. Lorenzo Bernal fue su fundador en 1860, hasta que a principios de 1900 se hizo con él Juan Martín Calvo. La familia de Martín siguió la tradición hasta que Manolo Cossío, el último superviviente, decidió jubilarse en 2006, a principios de febrero. Enseguida se hicieron con él los nuevos dueños que hasta el último día van a tratar de manter el espíritu de este emblemático lugar.

 

El anuncio de su cierre caló tanto en los vallisoletanos que algunos románticos trataron a la desesperadam a través de una recogida de firmas, que la junta catalogara el local como Bien de Interés Cultural y así salvarlo de su cercana demolición. El Peni ha sido y es bar de culto de muchos vallisoletanos, por ello este domingo acudirán en masa a disfrutar de lo que sus dueños han denominado 'Fiesta de casi cierre', para rememorar aquel 23 de febrero de 2006 en el que se hicieron con las llaves de tan emblemático lugar.

 

Catorce años después el viaje está llegando a su fin y quieren despedirse con alegría, porque en el Penicilino nunca ha habido hueco para los malos ratos, solo para pasarlo bien. Cuando eche el cierre el Penicilino dejara de ser "historia viva de Valladolid" para pasar a ser un recuerdo imborrable de un lugar eterno de la fiesta vallisoletana.