El obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, nuevo secretario general de la Conferencia Episcopal

Luis Argüello (izda.) junto al cardenal Blázquez.

Sustituye en el cargo durante cinco años a José María Gil Tamayo.

El obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, ha sido elegido por los obispos nuevo secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE) para los próximos cinco años, en sustitución de José María Gil Tamayo.

 

Así lo han decidido este miércoles 21 de noviembre el centenar de obispos reunidos en Asamblea Plenaria. Argüello era uno de los candidatos propuestos este martes por la Comisión Permanente de la CEE, junto a los sacerdotes Jorge Fernández Sangrador, vicario episcopal de Oviedo, y Carlos López, vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE.

 

Tras una votación de sondeo, se ha procedido al primer escrutinio en el que ha sido elegido Luis Argüello por 45 votos. Jorge Fernández Sangrador ha obtenido 29 votos y Carlos López Segovia, 5 votos. Además, se ha contabilizado un voto en blanco. Para salir elegido uno de los candidatos debía alcanzar la mitad más uno de los votos. El resultado se ha conocido pasadas las 10,30 horas.

 

Luis Argüello nació el 16 de mayo de 1953 en Meneses de Campos (Palencia). Estudió en Valladolid, en el colegio de los Hermanos de La Salle y luego en la Universidad, donde obtuvo la Licenciatura en Derecho Civil. Cursó los estudios eclesiásticos en el centro de los Padres Agustinos en Valladolid.

 

Fue ordenado sacerdote el 27 de septiembre de 1986 para la archidiócesis de Valladolid, donde ha desempeñado cargos como: delegado de Pastoral Vocacional, rector del seminario diocesano, vicario general, miembro del colegio de consultores, miembro de la Comisión Permanente del Consejo Presbiteral o miembro del Consejo de Asuntos Económicos, entre otros. En abril de 2014 fue nombrado por el Papa Francisco obispo auxiliar de la archidiócesis de Valladolid.

 

ÚLTIMOS SECRETARIOS GENERALES

 

No es la primera vez que eligen a un obispo como secretario general de la CEE, en los últimos 25 años. Ya lo eran también José Sánchez González, que era obispo de Sigüenza-Guadalajara cuando fue elegido por la Asamblea Plenaria para ser secretario general de la CEE en 1993. También lo era Juan José Asenjo Pelegrina, que era obispo auxiliar de Toledo cuando su nombre salió para secretario general de la CEE, cargo que ocupó entre 1998 y 2003.

 

Si bien, los últimos dos secretarios generales, Juan Antonio Martínez Camino y José María Gil Tamayo eran sacerdotes cuando fueron elegidos para asumir este cargo. No obstante, ambos fueron nombrados obispos durante su desempeño como secretarios generales y portavoces.

 

En concreto, Martínez Camino estuvo en el cargo diez años, entre 2003 y 2013, y durante ese periodo, en noviembre de 2007, fue elegido obispo auxiliar de Madrid. A partir de ese momento, se dió la misma circunstancia que ahora, cuando un presidente y un secretario general provenían de la misma diócesis.

 

Por su parte, Gil Tamayo asumió el cargo en 2013 y el pasado 6 de noviembre fue nombrado por el Papa Francisco obispo de Ávila.

 

PORTAVOCÍA

 

Aunque el ya exsecretario general de la CEE José María Gil Tamayo ocupaba también el cargo de portavoz de los obispos, esto es algo que decide la persona designada para este cargo, por lo que podría ocurrir que Argüello decidiera desgajar la figura de secretario de la de portavoz.

 

En este sentido, los Estatutos de la CEE contemplan entre las funciones del secretario general la de "informar a la opinión pública de las actividades y resoluciones de la Asamblea Plenaria y de la Comisión Permanente, así como de cualquier otro asunto relativo a la Conferencia Episcopal, de acuerdo con el Presidente". Si bien, especifican que "para ello podrá servirse de la colaboración técnica de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social".

 

En caso de asumir también la tarea como portavoz, Argüello tendrá que ser la voz de los obispos ante los medios de comunicación y defender sus posiciones en temas que en estos momentos son de actualidad como los abusos en el seno de la Iglesia, la exhumación e inhumación de los restos de Francisco Franco, la clase de Religión en el currículo escolar, así como las inmatriculaciones de la Iglesia católica y el régimen fiscal, unos temas sobre los que el Gobierno ha manifestado su interés en abordarlos con la Iglesia española.