El Museo Patio Herreriano acoge la muestra 'PICASSO. El trazo y las letras'

El Museo Patio Herreriano de Valladolid, acoge desde este juevesla exposición PICASSO. El trazo y las letras. La muestra, presentada por la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo, y el comisario de la misma, Rafael Inglada, ha sido posible gracias a la colaboración del Museu Picasso de Barcelona, el Museo Picasso Málaga, la Fundación Picasso/Ayuntamiento de Málaga, el Museo Picasso de Buitrago del Lozoya, y la colección Quero Muñoz/Moyano Nieto

 

En 2017 se cumple el centenario de la publicación de la primera monografía dedicada a Pablo Picasso, Picasso y alrededores de Iván Aksiónov (Moscú, 1917). Una publicación que aparece en 1917 en la editorial CentriFuGa de Moscú y que es considerada como el primer monográfico dedicado a Picasso. Hace, pues, un siglo de la primera edición de esta rara obra que abrió paso al esplendor del nombre del pintor malagueño en letra impresa, algo que, sin embargo, venía aconteciendo ya desde su lejana adolescencia coruñesa, cuando el nombre de Picasso vio la luz por vez primera en letras de molde en 1895.

 

Es este centenario 1917-2017 la excusa y el eje desde el cual se desarrolla la muestra Picasso: el trazo y las letras, una conversación mantenida entre los que hablaron de él ―tanto en monumentales como en discretas biografías y ensayos―, como la respuesta que dio a aquéllos el propio Picasso, haciéndolo frecuentemente con una labor silenciosa, ardua, mordaz y cautivadora.

 

Precisamente es el mundo de la lectura, las vanitas heredadas del barroco, el universo de los poetas y de los novelistas, el de su interés por todo lo relacionado por la literatura en general, especialmente por los clásicos, lo que originó en Picasso ―y también en quienes lo acompañaron― ese punto de inflexión, de intimidad medida que aparece en su producción.

 

La mujer que lee en la privacidad familiar, el personaje leído, el artista que lee y que, a su vez, escribe, como se contempla en su propia obra teatral y poética editada, otorgan un espacio de atención sobre el pintor que, en palabras suyas, hubiera querido pasar a la historia como poeta. Por aquí se vislumbran tanto las conveniencias y gustos literarios de Picasso (Ovidio, Cervantes, Góngora, Balzac, Machado...), como aquellos autores con los que el artista dialogó y afirmó su relación a través de las colaboraciones (Max Jacob, Éluard o Césaire).