El Museo Nacional de Escultura vuelca toda su ilusión con la exposición ‘Arte de épocas inciertas. María Luisa Caturla’
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El Museo Nacional de Escultura vuelca toda su ilusión con la exposición ‘Arte de épocas inciertas. María Luisa Caturla’

ICAL

La exposición en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, un espacio cultural seguro que se puede visitar sin el menor riesgo.

La exposición ‘Arte de épocas inciertas. María Luisa Caturla’ es un proyecto modesto que el Museo Nacional de Escultura de Valladolid viene trabajando desde hace varios meses con “mucha ilusión”. Toda la exposición gira en torno a María Luisa Caturla y su libro ‘Arte de épocas inciertas’, publicado en 1944 y considerado un hito.

 

Caturla fue una alemana que nació a finales del siglo XIX y pertenecía al grupo de “Modernas de Madrid”, emancipadas, curiosas y desprovistas de prejuicios frente a lo nuevo y también frente a la tradición. Destacó por su preparación artística, su apolitismo y por su conocimiento en muchas lenguas.

 

La directora del Museo Nacional de Escultura, María Bolaños, se refiere a la autora del libro como un ejemplo de lo que significaron en su tiempo de las primeras libertades femeninas. María Luisa Caturla ocupó un papel discreto en la vida pública madrileña, pero enormemente activo, aunque “es una persona prácticamente olvidada”, relata Bolaños.

 

El nieto de María Luisa Caturla, Jaime del Val, también ha participado en la presentación de la exposición ‘Arte de épocas inciertas’ para memorar a su abuela, a la que solo conoció en los primeros diez años de su vida.

 

El principio central de la exposición ‘Arte de épocas inciertas’ es un tema virgen sobre que “nadie había escrito nada”, una obra sobre un hecho muy importante en la historia del arte que “hoy sería inaceptable en el ámbito académico”, según la directora del Museo. Un valor muy significativo, en vísperas del Día Internacional de la Mujer, es que la escritura del libro de Caturla hace un gesto de independencia intelectual propio de las mujeres más avanzadas de su generación.

 

El proyecto gira en torno a tres vertientes: en primer lugar, se trata de una exposición física y real que reúne en pocos metros cuadrados unas obras de arte “de primerísima calidad” y sobre todo muy vinculadas al argumento central el libro, de manera tridimensional. “Es como un libro en 3D, como si las ilustraciones hubiesen cobrado vida real y se convirtiesen en obras de arte y no en fotografías”.

 

En segundo lugar, consiste en la recuperación y reedición del libro, ochenta años después, que “fue cogido con indiferencia” en un momento “políticamente antimoderno” y en una España “muy poco receptiva” a este tipo de experimentos. La reedición que presentará el Museo conserva “ese espíritu de modestia y sencillez que tenían los libros de aquella época”. Es un libro de bolsillo, rústico y con fotografías en blanco y negro.

 

Por último, será su primera exposición digital aunque el museo real y su experiencia es insustituible”. Pero esto les ha permitido desarrollar “con mucha ambición y un gran esfuerzo” una panorámica muy completa.

 

La exposición en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, un espacio cultural seguro que se puede visitar sin el menor riesgo, tendrá, en palabras de María Bolaños, “un aspecto de páginas de libro en el que cada sección corresponde a un capítulo”.

 

“Gracias a esta manera virtual de «hacer ver», de «exponer», nos ha sido posible poner en pie este experimento documental e imaginario que reúne contenidos físicamente  inalcanzables —una carta privada, el fresco de una iglesia, una pintura perdida—; que crea redes múltiples entre los objetos; que rompe la frontera entre el usuario especializado y el visitante curioso; y que, por último, cumple nuestro deseo de ser ubicuos y «conquistar a la multitud» ofreciendo nuevos espacios de conocimiento, de disfrute, de convivencia”.