El Mercado del Val: tradición e innovación
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El Mercado del Val: tradición e innovación

El mercado del siglo XIX que se ha convertido en un ejemplo de innovación a nivel nacional y que ofrece las mejoras tapas típicas de Valladolid.

Mercado del Val.

En su 140 aniversario, el Mercado del Val se ha considerado un icono de la ciudad de Valladolid. En 2016, se convirtió en el primer mercado bioclimático de España, pionero en su gestión energética, pero sin renunciar a una estética parisina e industrial que inspira a la ciudadanía a visitar esa joya vallisoletana.

 

El mercado se construyó entre los años 1878 y 1882 y, actualmente, es el único mercado de hierro que conserva Valladolid, un superviviente a la carrera contra el tiempo que terminó, en los años 60, con la historia de los mercados de Portugalete y del Campillo. Todos fueron edificados, a iniciativa de Miguel Íscar por motivos de salubridad, en espacios céntricos liberados por la desviación del Esgueva.

 

Su Construcción

Antes de que se inaugurase, el Mercado del Val se encargó de dejar huella: su proyecto de construcción estuvo acompañado de rumores y accidentes que paralizaron las obras y lo convirtieron en tema de conversación entre los vecinos de Valladolid del siglo XIX. El Ayuntamiento presentó este proyecto en el año 1877 y desde entonces nacieron habladurías sobre la inestabilidad de la construcción que se disolvieron entre los vecinos gracias a la prensa local.

 

El Consistorio tuvo que suspender las obras en 1881 por haberse estado construyendo fuera de las líneas permitidas. Durante meses, varios informes desfavorables, recursos a la suspensión y nuevas propuestas impidieron que se siguiese con las obras. Fue el arquitecto madrileño, Vicente Miranda, el que zanjó los problemas proponiendo una nueva prueba de resistencia ante la mayor carga que, en su opinión, podría llegar a soportar: una gran nevada. En 1882 se comprobó la resistencia del Mercado del Val y, finalmente, se pudo inaugurar.

 

A pesar de conseguir inaugurarse y que se convirtiese en pocos meses en el lugar favorito para realizar las compras de los vallisoletanos, el Mercado del Val sufrió otro contratiempo. Ocho años después de su construcción, se sometió a la primera reforma que cambiaría para siempre su estructura. Poseía una cúpula, de casi 22 metros de alto, que, en su momento, supuso todo un reto arquitectónico para el Valladolid de principios del siglo XX. Debido a ciertos desperfectos, la cúpula fue derruida y sustituida por un tejado tradicional.

 

2016

La última reforma del mercado fue casi tan accidentada como su construcción original. La última obra del mercado más famoso de Valladolid quiso ser un lavado de cara estético pero, sobre todo, una apuesta clara por la eficiencia y la responsabilidad energética. En ese momento el mercado se convirtió en una mezcla de tradición e innovación y un reclamo para el turismo de la ciudad.

 

En 2013, los comerciantes se trasladaron en un mercado provisional en la plaza de Poniente. Las obras de reforma comenzaron el mes de noviembre del 2014 con un plazo de ejecución previsto de un año que, finalmente, se alargó hasta  23 largos meses. Su incorporación al proyecto europeo CommONEnergy supuso un importante reconocimiento para el mercado de abastos al convertirse en el primer mercado bioclimático de España.

 

La reforma significó la incorporación de tecnología pionera con fachadas adaptables al clima, materiales que permiten la autolimpieza o energía geotérmica autogenerada, y sistemas inteligentes de gestión que le permitirá reducir su consumo de energía tradicional hasta en un 75%. Gracias a estos cambios se está generando tal ahorro que en tan solo dos años podrá recuperarse la inversión.

 

Actualidad

Hoy, es un emplazamiento sobre una planta longitudinal de 112 metros que constituye un espléndido ejemplo de la arquitectura industrial y del hierro, material que articula su estructura. Sobre ello, varios bares y los gastropuestos que lo convierten en un auténtico centro comercial y de ocio.

 

El Mercado del Val es sin duda uno de los mejores sitos para ir de tapas en la ciudad. Si bien sus puestos no son restaurantes al uso, ofrecen todo tipo de bebidas, tapas y raciones que harán las delicias de los visitantes, entre los que destacan los productos más típicos de Valladolid.