El IES Parquesol reconoce en su propio protocolo que tendrá que abrir sin las medidas sanitarias necesarias
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El IES Parquesol reconoce en su propio protocolo que tendrá que abrir sin las medidas sanitarias necesarias

Fachada IES Parquesol

En su propio protocolo reconocen que es imposible mantener la distancia de seguridad entre alumnos y que serán los propios alumnos los que desinfecten su pupitre todas las mañanas.

Con Valladolid sumida en las nuevas medidas anti COVID de la Junta y a menos de dos semanas para que abran los centros educativos de nuevo, el Instituto Parquesol cuenta con un protocolo sin las mínimas medidas obligatorias. Acceder a su plan de inicio de curso es sencillo a través de su página web. Un documento que cuenta con 26 páginas en el que todo parece normal hasta la página 22, en la cual se presenta el anexo con el escrito del equipo directivo (puede descargar el documento al finalizar este mismo artículo, abajo del todo).

 

En el correspondiente escrito es donde el equipo directivo muestra sus problemas de infraestructuras y económicos para poder llevar a cabo las medidas de seguridad necesarias. En el mismo se recoge textualmente: “En las zonas de tránsito (pasillos y las escaleras) y espacios comunes no se puede mantener la distancia mínima de seguridad de 1,5 m durante los desplazamientos”. A lo largo del protocolo también aseguran no poder hacer un pasillo de ida y otro de vuelta como está estipulado por las competencias correspondientes.

 

De la misma manera, “la ratio tan elevada en los grupos de alumnos no permite, de nuevo, mantener la distancia de seguridad en ninguna de las aulas”. Este instituto tiene 660 alumnos, sin embargo, una madre de una alumna de 2º de la ESO, que prefiere mantener su nombre en el anonimato, asegura que “es un edificio antiguo, las clases son muy pequeñas y no entran ni la mitad de los alumnos en las instalaciones”.

 

Según esta madre que se muestra muy preocupada, afirma que “el año pasado los alumnos escribían codo con codo porque el aula, al ser muy pequeña, no cabían todos”. Por lo que este año, si se mantiene el mismo ratio de alumnos, y según las declaraciones de la madre, las medidas de seguridad serán inexistentes dado que no caben.

 

En cuanto a la limpieza, el centro educativo ya adelanta desconocer “los recursos económicos” con los que cuenta en la actualidad, por lo que explican que “será complicada la limpieza correcta de los elementos manipulados por diferentes personas: puertas, teclados, armarios y mesas”. Todo esto, recordemos, según el propio documento del Instituto. Para ello sería “imprescindible aumentar el personal de limpieza”, pero sin recursos económicos no pueden contratar más personal ni hacerse cargo del coste de mascarillas y gel hidroalcohólico.

 

Por ello en el mismo comunicado el centro afirma que “cada alumno y profesor deberá encargarse del mantenimiento en condiciones saludables de su mesa, desinfectándola al comienzo de cada sesión”.

 

Esta madre anónima también se queja de que hay pocos profesores para tantos alumnos, en concreto 55 profesores para 620 personas. Además, explica que el centro no cuenta con gimnasio y los alumnos realizan educación física en el polideportivo municipal de Parquesol que está justo al lado, si bien se pregunta que “si en el polideportivo solo pueden estar 5 personas, ¿cómo se va a impartir esta asignatura?”.

 

Ana Isabel Iglesias, directora del centro, no ha querido pronunciarse al respecto tras ponerse TRIBUNA en contacto con ella. Simplemente ha dicho que “en el protocolo viene puesto que las medidas irán cambiando según sean necesarias y según nos diga la Junta”, por lo que queda claro que no es un protocolo fijo y que todas estas medidas pueden cambiar en un futuro. “Estamos a la expectativa”, confirma.

 

LEGALIDAD AL RESPECTO

Por su parte Sandra Pacho, abogada vallisoletana y colaboradora de TRIBUNA, no comprende la situación. "Entiendo que no pueden abrir. Igual que se cumplen las distancias en un bar, debería ser con más razón en centros educativos”.

 

Viendo que el principal problema es económico Pacho ofrece una solución: “La Junta tiene que ayudarles de alguna manera, bien económica o habilitando otras dependencias para que no se ponga en riesgo a los alumnos y a sus familiares”. La abogada propone como alternativa para los padres que no quieran llevar a sus hijos en estas condiciones que se pongan en “contacto con la Consejería” y, a partir de ahí, estudien las opciones.

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