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El Hospital Recoletas Campo Grande implanta una nueva técnica para combatir el cáncer rectal

Esta práctica quirúrgica se realiza vía intrarrectal, evitando incisiones en el abdomen y sin necesidad de recurrir a cirugías mayores y más agresivas como la resección del recto.

El Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Recoletas Campo Grande ha aplicado por primera vez con éxito una novedosa técnica quirúrgica para los tumores de recto, denominada TAMIS (Cirugía mínimamente invasiva transanal), que se realiza mediante abordaje intrarrectal, evitando la realización de incisiones en el abdomen y  favoreciendo una recuperación más rápida y menos dolorosa del paciente.

 

Con esta intervención, el Hospital Recoletas Campo Grande pretende convertirse en un referente en el abordaje de las patologías tanto benignas como malignas rectales a través de TAMIS.

 

La principal característica de esta nueva técnica, es que se consigue extirpar completamente el tumor con márgenes oncológicos reglamentarios y es mínimamente invasiva, ya que se realiza por vía endoscópica a través del ano. Logrando evitar cirugías más agresivas, que en ocasiones supone realizar una resección del recto o una colostomía.

 

“Este novedoso procedimiento facilita el acceso al recto medio y bajo, posibilitando que el paciente pueda evitar una cirugía vía abdominal y sus posibles secuelas y complicaciones. Está indicado tanto para biopsia o resección de tumores de recto benignos que no son extirpables por colonoscopia por su tamaño, así como también para cánceres de recto seleccionados, aunque estén alejados del margen anal.”, señala el doctor Alejandro Acosta, del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Recoletas Campo Grande.

 

PRINCIPALES VENTAJAS PARA LOS PACIENTES

 

La técnica TAMIS reduce considerablemente el tiempo de recuperación del paciente, es menos dolorosa y mínimamente invasiva, ya que aprovecha el orificio natural (ano), para extraer el tumor, sin necesidad de realizar más incisiones quirúrgicas ni alterar la continencia del paciente.

 

Además, se reduce la estancia hospitalaria tras la intervención, que suele ser de entre uno y dos días, y el paciente puede reincorporarse a la actividad normal con mayor rapidez. También se reduce considerablemente el dolor postoperatorio, que puede controlarse perfectamente en el domicilio y con analgésicos habituales. Por último, el coste de esta técnica comparado con la estándar es mucho menor.