El gran alcornoque de Tordesillas

El gran alcornoque de Tordesillas. J.L.G.

Ese gran alcornoque todavía sigue allí mostrando su esplendor y grandeza y desde el mismo se divisa el caserío del pueblo.

Hay un pago en Tordesillas al que llaman "el toril del moro". Por ese lugar pastó en sus cuarteles la ganadería de bravo de Asunción Labajos, viuda de Puertas, cuya marca del hierro era una llave y que con tiempo pasó a llamarse SAT Valdegalindo como sociedad agraria de transformación. Una vez terminada su existencia mercantil, desaparecieron las reses bravas de allí. Pero por aquellos parajes pervive un alcornoque de importantes dimensiones, añoso, antiguo, histórico, único que dio sombra a buena parte de esa zona aledaña al pinar y a los animales que pacían por allí.

 

Ese gran alcornoque todavía sigue allí mostrando su esplendor y grandeza y desde el mismo se divisa el caserío del pueblo.

 

Hace algún tiempo fuimos al lugar y contemplamos la hermosura que nos ofrece el reino vegetal, hemos vuelto a visitar el sitio, a verlo y a estar junto a ese milagro de la naturaleza que aún se mantiene en pie con más de trescientos años entre sus ramas. Y allí mismo se nos ocurrió que bien sentaría a una panda con su farol colocarse a su sombra y retratarse para la posteridad, como homenaje sentido al ayer, al hoy y al mañana de una fiesta singular, única e irrepetible como es la de la Peña que este año no se ha podido celebrar.

 

Los símbolos de un pueblo pueden ser pequeños o grandes. Por eso importa tanto una piedra, un paraje, un árbol... como un monumento, una estatua, una joya para dar la medida y la singularidad de su existencia.

 

Dos árboles tienen en Tordesillas más historia de la que parece: Uno fue el olmo que reverdeció tras la lucha del pastor contra el lagarto de la Peña y otro este alcornoque que sale en el sobrante de masa de la vieja Hermandad de Labradores y ganaderos y que os invito a contemplar de cerca.

 

Ahora que el negrillo autóctono del paseo del Postigo ha muerto, bueno es saber que los árboles son también patrimonio de todos a los que debemos respetar, conocer y proteger. Empecemos por el gran alcornoque de Tordesillas.

 

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