El feminismo hace historia en Valladolid y pone los cimientos de un futuro en igualdad

14.000 personas, según las primeras aproximaciones, claman por el fin del machismo en la ciudad.

El 8 de marzo de 2018 permanecerá como un día histórico para el feminismo en España. Valladolid también ha querido participar en los eventos y lo ha hecho de una forma masiva, con una manifestación que ha reunido a miles y miles de personas (los primeros datos oficiales, por parte de la Subdelegación de Gobierno, estiman 14.000 manifestantes) recorriendo las calles del centro de la ciudad con muchas consignas pero un único anhelo: el fin del machismo y el principio de una convivencia en igualdad.

 

A las 19:15 horas partía desde Fuente Dorada la comitiva -los últimos salieron desde el mismo punto una hora más tarde, lo que sirve para aproximar la magnitud que ha tenido el evento-. Muchas pancartas, gargantas bien afinadas, y personas de todas las edades, principalmente mujeres, apoyando esta marcha. Muchas, con sus hijas. "Espero que cuando ellas sean mayores puedan vivir en una sociedad igualitaria" explicaba a TRIBUNA una madre, acompañada de sus pequeñas, que reonocía no ver esa igualdad en la actualidad y que esperaba que el evento de hoy al menos sirviese para "que la gente se concience de la situación que tenemos las mujeres".

 

Su visión la ejemplarizaba con una escena cotidiana: "Se intenta que la educación sea igualitaria pero en pequeñas cosas se ve que no es así. Mismamente en los patios de los colegios, los chicos siempre juegan en el centro, son los que acaparan todo el patio, y las chicas juegan en las esquinas. Ellos juegan a juegos más brutos, y ellas a cosas más finas".

 

Un papel, el de las mujeres del mañana, que también reivindica Marisol Morais, portavoz de la coordinadora de mujeres de Valladolid: "Una de las cosas que me encanta es la cantidad de mujeres jóvenes qu se están sumando, esta mañana en la manifestación de estudiantes ha sido emocionante verlas como pelean, porque no quieren una vida como la que hemos tenido sus madres y sus abuelas, no quieren que todo el trabajo de cuidados recaiga sobre ellas, ni tener un trabajo miserable, o un techo de cristal que no las permita subir en su empresa".

 

UNA MARCHA PARA DEJAR DE SER "DE SEGUNDA CATEGORÍA"

 

Para Rosa -que prefiere no hacer público su apellido-, de la Asamblea Feminista por la Huelga General 24 horas de Valladolid, "las mujeres trabajadoras estamos haciendo historia, poniendo sobre la mesa todas las violencias que sufrimos entre las cuales se encuentra la doble explotación; y eso se debe a que nos tenemos que ocupar al cien por cien de los cuidados, que dos tercios del trabajo necesario para que el mundo gire lo hacemos las mujeres, por eso decimos que si paramos el mundo para". ¿Y han logrado las mujeres parar el mundo? En su opinión, "de alguna manera sí se ha parado el mundo, quizá no en cifras, pero en el sentido de parar el pensamiento único patriarcal".

 

Este 8 de marzo ha servido, sin duda, para disipar las dudas sobre lo que es feminismo. ¿Qué piden las mujeres? "Queremos dejar de ser personas de segunda categoría, nuestra lucha está demostrada para que la sociedad cambie a mejor" defiende Rosa, quien concluye: "El feminismo es la idea de que las mujeres somos personas, de que nuestras diferencias biológicas no sustenten roles injustos ni relaciones de poder".

 

En la misma línea Marisol Morais quien atribuye a esta jornada "histórica" el mérito de "que mujeres jóvenes hasta ahora un poco reacias a decir que son feministas, ahora están gritándolo alto y contundentemente, están siendo capaces de darse cuenta de que el feminismo es una herramienta para conseguir la igualdad". Un camino en el que también "vamos a contar con los hombres, que nos ayuden y apoyen, aunque el protagonismo tenemos que tenerlo las mujeres". 

 

A PARTIR DE MAÑANA, ¿QUÉ?

 

Morais considera que los primeros pasos que habría que dar son "exigir dotación presupuestaria para la lucha contra la violencia de género, para los planes de igualdad, y para todas las luchas feministas que se están dando. Hay un Pacto de Estado contra la violencia machista, pero es un Pacto vacío completamente, y nos siguen matando, nos están matando y las instituciones están de brazos caídos".

 

"Pedimos que haya un compromiso real, que nos centremos en temas fundamentales como la educación. No puede ser que se asignen roles desde niños y niñas, eso genera las desigualdades que sufrimos según crecemos. Y luego la capacidad de las personas de ser conscientes de que vivimos explotadas, en una economía muy injusta, con una justicia muy injusta también, y una política que para nada responde a los intereses de las personas trabajadora" reivindica Rosa.

 

Ni la lluvia pudo con el ánimo de las miles de mujeres cuya marcha concluyó en la Plaza Portugalete para leer el manifiesto. Una concentración donde no faltó la diversidad, con personas de varias culturas, diversas ideologías políticas, y etnias distintas, portando variadas pancartas pero bajo un mismo (y metafórico) paraguas color morado para reclamar que las mujeres deben ejercer el mismo rol que los hombres.

 

Noticias relacionadas