El estafador reincidente que compró vino por valor de casi 6.000 euros y no lo pagó se conforma con año y medio de cárcel

Un momento del juicio. E.P.

Su abogado defensor asegura que el condenado está tratando de afrontar el pago de todas las indemnizaciones a las empresas perjudicadas.

La Audiencia de Valladolid ha condenado a un año y medio de cárcel por delito continuado de estafa a R.A.B, el hombre que en 2016 realizó distintos pedidos de vino en una empresa de Melgar de Abajo por valor superior a 5.000 euros, sin que luego abonara los caldos y los vendiera en distintos establecimientos para obtener un beneficio económico.

 

El estafador reincidente, que cuenta en su haber con otras tres sentencias condenatorias anteriores, todas ellas de 2015, por hechos idénticos, se exponía a una pena de cinco años de prisión, aunque finalmente, tras reconocerse culpable, ha logrado que la misma quedara rebajada a un año y medio de privación de libertad, junto con el pago de una multa de 540 euros, según informaron a Europa Press en fuentes jurídicas.

 

La condena, ya firme, aplica al estafador la atenuante de reparación del daño y la agravante de reincidencia. Su abogado defensor asegura que el condenado está tratando de afrontar el pago de todas las indemnizaciones a las empresas perjudicadas.

 

Los hechos de esta última condena se remontan al año 2016, cuando el procesado, en su condición de administrador único de la mercantil 'Disdimón' SL, realizó distintos pedidos de vino a la empresa 'Melgarajo S.A', sita en Melgar de Abajo, en concreto los días 4 y 5 de febrero de dos palés de 60 cajas de vino tinto joven Valdeleña por importe de 3.589 euros, así como el día 11 del mismo mes diez unidades de 'bag in box' de vino tinto por valor de 199 euros y el 1 de marzo 60 cajas de tinto joven Valdeleña valorado en 1.794 euros.

 

Los pedidos fueron debidamente entregados al acusado personalmente, sin que éste abonara la mercancía en el plazo pactado a treinta días. El vino desapareció de su local comercial, sin que fuera tampoco posible la comunicación telefónica con él y resultaran infructuosas todas las gestiones realzadas por la suministradora para el cobro de los pedidos.

 

El vino en cuestión fue vendido por el acusado en diversos establecimientos, aplicando a su propio beneficio el importe obtenido.

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