El emocionado recuerdo de Lucía Dominguín a Bimba: "Es un ángel que me cuida desde el cielo"

Lucía Dominguín

Lucía Bosé se ha traslado a Valencia para compartir piso con su hermana Paola y su hijo Olfo. Allí, trata de superar el terrible dolor que le ha causado la pérdida de su hija Bimba el pasado 23 de enero.

Dos meses después de dar el último adiós a la modelo y Dj, su madre ofrece una entrevista donde alaba la figura de su hija afirmando que era única e irrepetible: "Bimba era única. Claro que a mi madre, le hubiera encantado pero no se parecían en nada. Es muy fuerte todo lo que ha vivido mi madre, pero Bimba es un punto y aparte, un alma pura y buena".

 

Lucía vive con tristeza mientras recuerda la imborrable imagen de Bimba: "Ella me ha enseñado que hay que echarle una carcajada a la vida y dejar el pasado a la espalda. Tengo yo dos ángeles enormes en a tierra. Olfo y Paola, y en el cielo tengo a Bimba, que es una guerrera. Miguel en el tanatorio dijo que era un ángel y habían venido a buscarla porque no era de esta tierra".



Un recuerdo a la difícil despedida de Bimba, donde Lucía no duda en hablar de su nieta Dora: "No he vuelto a ver a Dora después del tanatorio cuando vino hacia mí y se me lanzó a los brazos. Me cogió muy fuerte y nuestra abrazo fue tan intenso...".

 

Una nieta adolescente con la que espera reencontrarse cuando sus fuerzas se lo permitan: "Cuando vuelva a verlas (a las hijas de Bimba Bosé) será un encuentro muy fuerte porque tengo que afrontar con ellas nuestra pérdida. Antes debo pasar mi duelo, porque quiero que Dora y June vean a una ebuela, como me bautizó la pequeña de cinco años, con toda la alegría y la fuerza que sea capaz de reunir".

 

Además, Lucía también tiene muy buenas palabras para Charlie Centa, el novio de Bimba: "Ha sido un ángel, un chico especial que perdió a su madre al poco de conocer a Bimba y tiene una sensibilidad muy especial".

 

"La imagen de la última vez que estuve con ella, en Somosaguas, en casa de Miguel. Estaban también mi madre y unos amigos, estábamos de charleta y ella llegó de una quimio. Estaba guapísima, sonriente... Recuerdo esa carcajada suya para todo, la vida impresionante que la desbordaba llevando alegría a su alrededor. Con su fuerza era ella la que nos animaba a todos", explica.

 

Una última vez que se suma ahora al dolor recuerdo de su hija: "La muerte es un final drástico y cuando se trata de la muerte, de una hija a la que quieres con locura, encontrarte de pronto con esto es insoportable. Es un duelo especial con un punto de locura, porque no estás preparado para enterrar a un hijo".