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El emblemático kiosko de 'La Chata', sustituido por una terraza de verano

Imagen de archivo del kiosko e imagen actual de la terraza instalada en el mismo enclave. J. P.

La familia propietaria del kiosko cuando su demolición preguntará a Patrimonio por qué su negocio entorpecía la vista de la iglesia de Santiago y la terraza no.

El 2 de agosto del pasado año la calle Santiago despedía a uno de sus habitantes más emblemáticos, el conocido como kiosko de 'La Chata'. El Ayuntamiento de Valladolid decidía no renovar la concesión del establecimiento a Alejandro Ruiz, propietario en ese momento del kiosko, considerando que "estorbaba la visión de la iglesia de Santiago", según cuenta a TRIBUNA la hija del propietario, María Ruiz.

 

Una concesión que permitía la explotación del espacio por diez años, y que fue renovada periódicamente hasta 2015, momento en que Patrimonio decide eliminar este emblema del centro de Valladolid. En su lugar, se concedió una prórroga hasta el 31 de diciembre de 2017, momento en que el propietario alcanzaba la edad de jubilación.

 

Ya en el verano de 2018 se desmontó el inmueble, ya que según la normativa municipal, después de un informe de la concejalía de Urbanismo, ese espacio no debía salir a subasta ya que debía quedar diáfano por su enclave en el centro histórico de Valladolid. Es decir, que según el informe de Urbanismo y la decisión de Patrimonio, nada, ni si quiera mobiliario urbano -opción que se estudió- podía ocupar el enclave.

 

Una zona que ha permanecido despejada hasta la mañana de este miércoles, cuando uno de los negocios de restauración de la zona ha instalado, en el mismo sitio que 'La Chata' ocupó durante tantos años, una terraza de verano ofertada a los clientes. No hay más que comprobar las líneas trazadas por las baldosas para comprobar que el espacio es exactamente el mismo.

 

 

"Nos toman por tontos cuando no es así. Si entorpece la vista lo hace igual un kiosko que una terraza. O nos han engañado a nosotros o es cerrar un negocio para favorecer a otro". Así de contundente se mostraba, en declaraciones a este periódico, la hija del último propietario, María Ruiz Criado, quien asegura que este mismo jueves llamarán a Patrimonio para obtener una respuesta. "Es la forma de hacer un poco de ruido, aunque no va a servir para nada", sentencia.

 

"Lo desmontaron en agosto de 2018, y tuvieron que pagar la obra mis padres. Les echan y encima tienen que pagarlo. Nos sentimos engañados, que nos hubieran hablado claro y nos hubieran dicho que no les interesa por cualquier motivo que estén ahí", denuncia.

 

LA HISTORIA DE 'LA CHATA'

 

Como ya ocurriera en 1985, cuando se planteó la peatonalización de la calle de Santiago y adyacentes, no se optó por la idea inicial de ubicar mobiliario urbano (bancos con jardineras) que hubieran entorpecido el tránsito peatonal, aunque finalmente se optó por conservar el kiosko, que data de 1915, según un estudio de la Fundación Joaquín Díaz.

 

Fue Saturnino Lorenzo el primer propietario de uno de los kioskos más emblemáticos y valorados de Valladolid. El kiosco era conocido como el de 'La Chata'. El apodo lo adquirió por Demetria Rodríguez, quien lo mantuvo hasta el año 2005, según esta misma fuente. Fue entonces cuando se efectuó el traspaso a Alejandro Ruiz, que hasta el fin de año de 2017 ha sido el dueño.

 

Desde el Ayuntamiento de Valladolid se consideraba que la superficie ocupada por la estructura era “como mínimo desproporcionada (en relación con la dimensión del atrio) y no acorde con el tratamiento que se había decidido para el resto del espacio recuperado. El atrio, por sus características espaciales y de los edificios que la conforman, debería mantenerse diáfano”, se explica en un documento del Área de Urbanismo, al que tuvo acceso TRIBUNA en el momento del cierre.

 

Lo cierto es que, desde la mañana del miércoles, ese espacio que debía permanecer diáfano no lo hace, pues cuenta con una terraza de ocho mesas y 32 sillas disponibles para los vallisoletanos, en el mismo sitio exacto que ocupaba el emblemático kiosko.