El DJ vallisoletano César Valenti: “Para mí la música puede con todo”

Instalación de Valenti Sonido en la Pera Limonera

Creó, de la nada y sumido en un problema de salud, su propia empresa audiovisual: Valenti Sonido, la cual hoy, al igual que otros negocios del sector, se encuentra prácticamente paralizada por la pandemia.

El mundo entero constituye una especie de cadena en la cual, cuando uno de los eslabones falla, los demás se ven igualmente perjudicados. La pandemia está afectando a multitud de negocios que dependen de otros, como consecuencia de esta yuxtaposición, empresas como la vallisoletana Valenti Sonido, están prácticamente paralizadas. Su creador, César Valenti, ha visto cómo su negocio se ha estancado, sin embargo, mantiene la actitud positiva que en su día le ayudó a darle la vida, pues su historia no es una historia cualquiera.

 

LA MÚSICA COMO SALVAVIDAS

César Valenti ha dedicado desde muy joven su vida a la música. Con unos 18 años empezó a pinchar como disc jockey y no ha parado desde entonces. Hoy, a sus 41 años, aunque su faceta de DJ no ha desaparecido, se ha quedado en el plano del hobby para dar prioridad a su negocio: Valenti Sonido, una empresa dedicada al sector audiovisual, con un enfoque especial hacia el mundo del DJ.

 

La creación de esta empresa, que data de hace unos seis años, tiene detrás una historia de superación protagonizada por este vallisoletano que, sumergido en la oscuridad y contra todo pronóstico, brilló con luz propia. A César le detectaron graves problemas renales, que desembocaron en duros meses de diálisis y la posterior operación de trasplante de riñón.

 

Valenti cuenta que, mientras otros dormían, él dedicaba el tiempo que la máquina tardaba en depurar su sangre, a escuchar música con su ordenador y a preparar sesiones. Las entre cuatro y seis horas que pasaba día sí, día no en el hospital, que suponían un enorme desgaste tanto físico como mental, no pudieron con él. Y no solo eso, sino que en mitad de la diálisis, César engendró en su cabeza una idea que desconcertó a todos: la creación de una empresa desde cero.

 

Y así nació Valenti Sonido, que poco a poco fue creciendo, pasando de un garaje a la nave que es a día de hoy, en Santovenia de Pisuerga. “Empecé yo solo en el garaje de mi casa, iba haciendo cosas pequeñitas, hacía el mantenimiento en algunos sitios y como seguía pinchando me llamaban”, el ser disc jockey entendía del tema y “ponía más amor” que quizá otras empresas dedicadas al sonido, era cada vez más solicitado.

 

A los pocos meses de su operación, César continuó lo que ahora considera su “imperio”, que se convirtió en un equipo de siete personas. Valenti Sonido se ha dedicado desde entonces a sonorizar tanto salas como zonas exteriores como la Plaza Mayor de Valladolid. Trabajan en discotecas, bares, hoteles, centros de ocio y espacios deportivos, llevando el tema audiovisual, tanto en Valladolid como en el resto de España, como Zaragoza o Barcelona.

 

A día de hoy, el equipo, como consecuencia de la irrupción del Covid-19, se ha reducido a un miembro y medio: un empleado y el propio emprendedor vallisoletano, actualmente de baja. “Mi trabajo es mi pasión, tengo la suerte de trabajar en lo que me gusta, pero ahora está truncado por esta situación”, lamenta el amante de la música electrónica.

 

DOBLE RIESGO

“Desde marzo se bloqueó todo, además yo soy una persona que al tener un trasplante de riñón soy sensible al coronavirus”, debido a sus problemas de salud, César es una persona de riesgo en esta crisis sanitaria, y esto, como le ha ocurrido a otras personas, complica doblemente la situación laboral. César se encontraba en Ámsterdam en una feria audiovisual a finales de febrero cuando “se dio cuenta de la situación”. Llegó a Valladolid y habló con sus empleados, “acto seguido se bloquearon todos los trabajos seguros que tenían y paralizó la empresa por completo, seguidamente la pausó el gobierno con un estado de alarma”.

 

Cuando terminó el estado de alarma, César se sintió “desprotegido”. Había que volver al trabajo pero el miedo era y es evidente: “Cuando yo me asesoro un poco y me informo de hasta qué punto es grave este virus para mí, veo que una persona inmunodeprimida, que toma mucha medicación es muy vulnerable”

 

“La situación del Covid es mala de por sí pero peor para los que tenemos un problema de salud”, el DJ y empresario señala que estas personas de riesgo están desamparadas y que hace falta tanto “extremar las medidas de seguridad”, como “hacer que éstas se cumplan”, imponiendo denuncias si fuera necesario. “El que sí las cumple es arrastrado incluso al cierre porque no puede soportar los gastos que conlleva”, añade.

 

Actualmente César Valenti continúa de baja:Mentalmente es muy duro y directamente no puedo superarlo ahora mismo, sinceramente tengo miedo, tengo miedo de meterme en un bar ahora mismo, de ponerme a realizar alguna actividad con gente, a pesar de las medidas de seguridad”. Pone el ejemplo del mantenimiento e instalación del equipo de sonido en algún bar, si ha habido gente con Covid cerca o ha tocado un amplificador, “por mucha seguridad que tengas, estás muy expuesto a una serie de problemas”.

 

Y es que el miedo en las personas sensibles al virus se multiplica: “Si me coge el virus tengo más facilidades de no superarlo, te juegas toda tu vida por ponerte a trabajar”. César antes viajaba muchísimo, cogía el avión y se dedicaba a su empresa sin parar, sin embargo ahora la cosa ha cambiado. Ahora intenta colaborar “con gente que lo necesita”, con su música a través de streaming y de manera desinteresada.

 

COVID-19 Y EL SECTOR AUDIOVISUAL

El ser una persona de riesgo se une al problema común en la sociedad de la crisis sanitaria, que ha tocado la mayoría de sectores existentes. La actividad de Valenti Sonido, como la de muchas empresas dedicadas al mundo audiovisual, depende de la actividad de otros sectores: “Nos sentimos estrangulados porque si a la hostelería la estrangulan a nosotros nos estrangulan y lo mismo pasa con gimnasios u hoteles. No te dicen que no trabajes pero, ¿quién me va a contratar a mí si no hay eventos?”, señala el dueño de la empresa.

 

La empresa está, como se ha comentado en líneas anteriores, prácticamente parada. Tan solo uno de los empleados está trabajando, “haciendo cosas muy pequeñitas” y a media jornada. Otros años, tanto el verano entero como en las Fiestas de Valladolid en concreto, Valenti Sonido tenía mucho trabajo por hacer, el 2020 no lo ha permitido.

 

“Teníamos preparado cosas con las peñas, equipos en la Plaza Mayor y en la Pera Limonera, etc., en Fiestas siempre hay trabajo, tanto de sonido como iluminación y de disc jokeys, ahora mismo no hay nada”, explica César. Recalca que aunque lo hubiera, no harían nada si las medidas de seguridad no estuviesen garantizadas pues, considera que lo más importante es la salud y que en todos está la responsabilidad. Mira al futuro con incertidumbre mientras se enorgullece de lo que consiguió en el pasado.

 

“Lo he conseguido, lo hemos conseguido, yo y mis chicos, los que ahora no están conmigo, que volverán”. César se dirige a aquellos que estén pasando por un episodio difícil de su vida: “Yo lo que intento es ayudar a esa gente, lo vendo así porque es la realidad. Después de estar horas en una cama, salía de diálisis y me iba a pinchar música. Y crear una empresa…”, tras pasar por todo esto, para él la música gana la partida. A pesar de que la situación esté complicada, “para mí la música puede con todo”, concluye con entusiasmo el protagonista de esta entrañable historia.

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