El día en que Valladolid fue devorada por las llamas

Azulejo que representa el gran incendio de Valladolid. TRIBUNA

El 21 de septiembre de 1561 se desató en Platerías un fuego que pronto alcanzó la mayor parte del centro de la villa, lo que supuso un cambio importante en la imagen de la ciudad.

Han pasado ya 459 años desde que se produjo el incendio que asoló a la ciudad de Valladolid sumiéndola en unas llamas que tardaron dos días en calmarse y que acabaron con la vida de entre tres y seis personas. De 400 a 600 inmuebles fueron devorados por este fuego que se originó en la calle Platerías y que arrasó con buena parte de la zona comercial de la villa, incluida la plaza del Mercado, donde hoy se alza la Plaza Mayor.

 

Se cree que fue la casa del platero Juan de Granada la que en la madrugada del día 21 de septiembre de 1561 engendró las primeras llamas, que crecieron en cuestión de segundos fulminando como termitas la estructura de madera que caracterizaba a las construcciones de aquella época. La casa estaba situada en Platerías, entonces conocida como la calle de la Costanilla, haciendo esquina con Cantarranas.

 

Desde Platerías, el candente río de fuego recorrió las calles de la Trapería (actual Bajada de la Libertad) y la Fernería (plaza de Fuente Dorada), llegó hasta el Corral de la Copera (Conde Ansúrez), Malcocinado (Francisco Zarandona), Especería, la Plaza del Ochavo y Cebadería hasta desembocar en la Rinconada. En este último punto se tuvo que derribar algunas casas para al fin, detener el avance de las llamas.

 

En la plaza del Corrillo el torrente de fuego, humo y cenizas, se dividió en dos, alcanzando la calle Lencería y la plaza del Mercado, actual Plaza Mayor de la capital castellanoleonesa. Llegó al convento de San Francisco, lugar que hoy ocupa el Teatro Zorrilla, así como el antiguo Ayuntamiento, y desde allí el incendio se extendió por la calle Jerez (de Jesús), Empedrada (Correos) y Pasión.

 

Tras dos largos y sofocantes días de caos, el 23 de septiembre se dio por controlado el incendio. Para domar el fuego se estima que se reunieron hasta 3.000 personas de la capital y de municipios cercanos. Las llamas cesaron, pero el caos no lo hizo.

 

No hubo más de entre tres y seis fallecidos, sin embargo, entre 400 y 600 viviendas y locales fueron calcinados. Pertenencias, productos artesanos de los comercios, todo ello se había consumido entre las llamas. Ante tal enorme pérdida, el Consistorio pidió ayuda al rey Felipe II, que ordenó reconstruir el centro de la ciudad. Surgieron entonces muchas de las construcciones que caracterizan hoy a la ciudad, como es la Plaza Mayor, la primera plaza regular de España.

 

Pero, ¿qué provocó este feroz incendio? Quizá una pregunta más acertada sería quién y no qué, pues existen sospechas sobre la posibilidad de que el fuego fuera provocado a conciencia. Don Tello de Sandoval, presidente de la Chancillería, apuntó que tras las investigaciones realizadas alrededor del suceso, se encontró pólvora en algunos lugares afectados e hizo constar que según los rumores el incendio había sido cosa de los luteranos para vengarse de los autos de fe celebrados dos años antes.

 

Por el contrario, existe la versión, que fue en su día la finalmente oficial, de que el fuego se generó de manera accidental en una hoguera mal apagada por un grupo de jóvenes en el patio de la casa del platero.

 

Sea como fuere, este incendio deshizo parte de lo que Valladolid fue en su día y supuso el inicio de una serie de reformas y construcciones que trajeron a España recursos arquitectónicos novedosos en aquella época. Se creó una nueva imagen del centro vallisoletano que a día de hoy pervive en algunos de los rincones más importantes de la capital castellanoleonesa como son la Plaza Mayor, Platerías o Fuente Dorada.