El deporte como terapia

'Inclusport Castilla y León'. M.MOYA
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‘Inclusport Castilla y León’ es el único equipo de balonmano adaptado de España que cuenta con un total de jugadores no inclusivos.

La asociación ‘Inclusport Castilla y León’ nace hace año y medio de un proyecto piloto, del que inicialmente solo formaban parte 8 o 9 chicos con TEA (trastorno del espectro autista). El presidente y también entrenador de la asociación, Óscar Perales, asegura que en este corto espacio de tiempo “han crecido mucho, hasta contar con 52 miembros de edades desde los 7 años”. 

 

Aún así, no solo estas personas con TEA forman parte de esta asociación, sino que, el éxito inicial llevó a Perales, la temporada pasada, a “tirarse a la piscina y empezar con chicos inmigrantes y de diversidad funcional”.

 

El apelativo de ‘Inclusport Castilla y León' procede, como bien su nombre indica, de su objetivo principal: utilizar el deporte como herramienta y método de inclusión. Su presidente tiene claro que “su intención es ampliarlo a varias ciudades, no solo en Valladolid”. A día de hoy es el único equipo, junto con otro en Madrid, de balonmano adaptado. Lo que hace a esta asociación especial, es el total de personas no inclusivas, pues en el caso del equipo madrileño “hay varios jugadores que no tienen discapacidad”.

 

Todos los jugadores coinciden en el “compañerismo y el deporte” como combinación perfecta de este grupo. En el caso de los chicos con alguna discapacidad física, no todos llevan el mismo tiempo formando parte de Inclusport, alguno incluso asegura “ser su segunda semana en el equipo”. Esto demuestra la predisposición por recibir nuevos miembros en cualquier momento. David, sin embargo, es uno de los más veteranos, lleva desde que se fundó la asociación. Cuenta que “todo empezó gracias a la recomendación de una chica que nos vio jugar al pádel”.

 

La falta de recursos, sobre todo económicos, impide llegar a más grupos sociales. Perales confiesa “que son tiempos complicados, pero que siempre se puede hacer más”. Además de ayudas de jugadores profesionales de balonmano, a nivel institucional “reciben, poco a poco, ayudas de entidades públicas”.

 

A esta carencia se le suma las dificultades de encontrar instalaciones fijas para los entrenamientos.  Actualmente han conseguido una mayor estabilidad con entrenamientos: los lunes en el colegio CEIP Zorrilla con los inmigrantes, los martes en el polideportivo de Jesuitinas y los jueves en Pilar Fernández de Valderrama con los de diversidad funcional que necesitan sillas deportivas.

 

“SU TRAYECTORIA PROFESIONAL NO ES UN FACTOR QUE FACILITE LAS CONTRIBUCIONES EXTERNAS”

 

La trayectoria profesional del entrenador y presidente de la asociación, quien asegura “haber empezado de cero tras la lesión”, no es un factor que facilite las contribuciones externas. Óscar Perales empezó a jugar al balonmano como cualquier niño, en el patio del colegio con compañeros y amigos, en el pueblo cántabro de Los Corrales de Buelna. Su carrera como deportista profesional se forjó, unos años más tarde, en León. Allí jugó durante seis años hasta que fichó por el Balonmano Valladolid. 4 años más tarde, con 26, sufrió una lesión que le retiró del deporte, al menos de manera profesional.

 

La asociación cuenta con 12 voluntarios, uno por cada niño en el caso de los que tienen TEA, pues tal y como asegura Perales “prefieren calidad antes que cantidad”. Cada grupo entrena por separado lo que permite, al ser un número más reducido, "dirigir solo los entrenamientos en algunas ocasiones".

 

 A pesar de las pocas horas de las que disponen, la asociación ‘Inclusport Castilla y León' ha creado un entorno que permite a todos sus componentes escapar, por un tiempo, de su rutina diaria. El sacrificio y las ganas de Óscar Perales por ayudar a los demás ha forjado una familia entre los miembros de la asociación.