El delito por "venta ilícita" de una quincena de obras artísticas de las carmelitas de Rioseco ha prescrito
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El delito por "venta ilícita" de una quincena de obras artísticas de las carmelitas de Rioseco ha prescrito

El conjunto de piezas recuperadas.

La comunidad religiosa de Rioseco vendió de forma "ilícita" un conjunto de piezas que la Guardia Civil ha recuperado dentro de la operación Camerín y ha depositado en el Museo de San Francisco de la localidad. 

Piezas recuperadas por la Guardia Civil. 

Cruz Relicario. S.XVII

Pareja de relicarios. Siglo XVII

San Francisco de Paula. XVIII

Custodia. XVII

Cristo Ecce Homo. XVII

María Magdalena despojándose de sus joyas. XVII

San José con el Niño. XVIII

Cristo Crucificado. XVII

Niño Jesús. XVIII

Virgen de la Soledad. XVII.

Crucificado. XVII

Beso de Judas, XVII

Escarnio a Cristo. XVII

Escultura de San Juan Evangelista. XVIII

Los delitos por venta ilícita de 15 piezas de arte cometido por la Comunidad de Carmelitas de Rioseco, entre los años 1999 y 2005, que ya han sido recuperadas por la Guardia Civil, habrían prescrito. Así lo ha explicado el jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid, Miguel Recio, que junto a la delegada del Gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones, fueron los encargados de entregar al Museo de San Francisco la quincena de piezas, junto a dos cartas de Santa Teresa y dos cálices, donados voluntariamente por las religiosas.

 

Cabe destacar que la Ley de Patrimonio Histórico español es clara en este aspecto. Los bienes muebles en posesión de las instituciones eclesiásticas no pueden venderse o cederse a particulares o entidades mercantiles. Solo pueden entregarse al Estado, a entidades de Derecho Público o a otras instituciones religiosas, cosa que no ocurrió en el caso de la colección que ahora ha sido recuperada y que se compone de valiosas pinturas, esculturas y piezas de orfebrería de los siglos XVII y XVIII.

 

La venta ílicita, que también podría haber ido acompañada de un capítulo de engaño, como así reconoció el jefe de la Comadancia, se retrotrae a los años 1999-2005, por lo que el delito ya ha prescrito. Fue precisamente en esta fecha cuando las monjas carmelitas, tras más de cuatro siglos asentadas en el convento de San José de Rioseco, decidieron mudarse al monasterio vallisoletano de las Madres Reparadoras, en el paseo de Filipinos, bajo el nombre de Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús. Años más tarde, acuciadas por las deudas y no pudiendo hacer frente al préstamo de cinco millones de euros para adquirir el cenobio, las religiosas abandonaban el edificio y se asentaban en el monasterio asturiano de Valdedios y en Viana de Cega.

 

Una denuncia ciudadana que rastreó una subasta en Internet, concretamente de la pintura María Magdalena despojándose de sus joyas, puso sobre la pista de un anticuario al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil. Comenzaba en marzo de 2018 la operación camarín que investigó a un anticuario de Valladolid y a una casa de subastas de Madrid. El comprador del lienzo (que abonó 700 euros) colaboró en todo momento y devolvió de “buena fe” la pieza, que había sido ocultada por la Casa de Subastas bajo el nombre de Santa Isabel de Hungría. Se descubrió entonces la colección del resto de piezas que ahora han sido entregadas al Museo de San Francisco de Rioseco, donde se custodia más de un centenar de obras de arte que pertenecieron al desparecido convento de San José.

 

Aun así, la operación sigue abierta porque se desconoce el paradero de otras siete obras de arte que también podrían haber sido vendidas. El delegado diocesano de Patrimonio, Jesús García Gallo, no quiso cargar contra la comunidad religiosa, aunque reconoció que hace falta un mayor control sobre las obras de arte que se custodian en los conventos, al disponer de una parte más pública “abierta al culto en los templos” y otra que pertenece a la “vida comunitaria”.

 

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