El decálogo que rige la vida de los okupas del Marqués de la Ensenada

FOTOS: @cs_lamolinera

El respeto, la autogestión, el sentido común, un lugar libre de violencia... son algunas de las normas que tienen que acatar los integrantes del Centro Social de La Molinera,

Desde hace una semana la antigua fábrica de harinas de Valladolid, reconvertida hace unos años en hotel de cinco estrellas y más tarde abandonado, está ocupada. Se trata del movimiento social La Molinera, que pretende construir un centro social para los vecinos de este popular barrio. Desde entonces se han organizado para limpiar las toneladas de basura que se acomodaban en su interior.

 

Pero para los que piensen que en este centro todo vale, solo hace falta echar un vistazo al decálogo que han constituido para evitar cualquier tipo de problema o abuso. “Para mantener el proyecto fiel a los principios iniciales, las personas que lo hemos puesto en marcha nos hemos dotado de una serie de pautas de convivencia que son de obligado cumplimiento para quienes en lo sucesivo visiten o participen en La Molinera”, dicen en su página web. Estas son las normas principales que rigen el nuevo Centro Social de La Molinera.

 

1. Todo el poder para la asamblea. El edificio es el cuerpo, pero el verdadero motor del proyecto reside en la asamblea. Las decisiones que puedan modificar el rumbo del mismo tienen que pasar por aquí. La asamblea posee sus propios estatutos de funcionamiento.

 

2. Aquí creemos en la autogestión. La financiación provendrá de las actividades que realicemos, así como de las aportaciones solidarias. Es la mejor manera de mantener nuestra autonomía ante instituciones e intereses privados.

 

3. Espacio libre de actitudes machistas, homófobas o xenófobas. En La Molinera no se tolera a los intolerantes. Aquí todas somos iguales y libres. Si no respetas, te marchas.

 

4. No se aceptará ningún comportamiento violento. Las cosas se resuelven debatiendo. Las peleas, para los deportes de combate.

 

5. Espacio libre de drogas. No se tolerará ni la compra-venta ni el consumo. Queremos potenciar un espacio de encuentro alternativo, consciente. No pongas en riesgo el proyecto por tus vicios.

 

6. No molestes a las vecinas. Hemos venido a tejer una red con el barrio, es una prioridad no ser una molestia para sus habitantes. Los alrededores de La Molinera son como nuestro patio trasero. No ensucies, no mees en la calle, no generes escándalo.

 

7. Los animales, depende. No creemos que sea el espacio más adecuado para tus compañeros caninos o gatunos, pero somos flexibles al respecto. Siempre a tu cargo y nunca sueltos por el espacio.

 

8. No te lleves nada (más que la experiencia). Las cosas que están entre estas paredes son del común y para el buen funcionamiento cotidiano del centro. Aporta, no restes.

 

9. Protege la cultura arquitectónica de tu ciudad. Nuestra voluntad es defender el patrimonio histórico que nos cobija impidiendo su degradación. Esto incluye respetar al propio edificio, desde el sótano al tejado, desde la fachada hasta el canal.

 

10. Respeto por bandera. Ojalá nunca te conviertas en esa persona non-grata, pero si quienes gestionamos el espacio te indicamos que sobras, quédate al margen.

 

Casi como los diez mandamientos que la Bibilia encerraba en dos, este decálogo tiene como epílogo: “la atención y el sentido común”. “Atiende a lo que te digan quienes participan en el centro. Siempre habrá compañeras que sepan bien qué buscábamos cuando emprendimos este camino. Pregúntales si dudas y considera lo que haces si te llaman la atención”. “Sentido común. Esto es un proyecto autogestionado y popular. Si estás aquí, respeta su filosofía”.