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El debate de Gerard Piqué y su vuelta a la selección

Foto: Flickr / Vinod Divakaran / CC BY 2.0

La selección española, que mientras tanto se encuentra inmersa en la disputa de la fase de clasificación para la Eurocopa 2020, está mostrando un aspecto más resultadista que vistoso.

Han pasado ya casi dos años y medio desde que el central del FC Barcelona Gerard Piqué anunciara su intención de abandonar la selección española a la conclusión de la Copa del Mundo de Rusia, tras un partido frente a Albania en el que las mangas recortadas en su camiseta se llevaron todo el protagonismo del encuentro.

 

Mientras unos pensaban que se trataba de una pataleta provocada por las polémicas en las que el jugador se sumerge regularmente, otros veían estas declaraciones como una excusa en base a su edad y el momento de comenzar a dosificar esfuerzos. En cualquier caso, tras la cita mundialista Piqué no ha vuelto a vestir la roja de España.

 

La selección española, que mientras tanto se encuentra inmersa en la disputa de la fase de clasificación para la Eurocopa 2020, está mostrando un aspecto más resultadista que vistoso, tal y como ha sucedido en los choques frente a Noruega y Malta. Su ajustada victoria ante los nórdicos por 2-1 y el corto triunfo por 0-2 sobre una Malta que todos relacionan con la famosa goleada (12-1) de 1983, ha dejado a los aficionados con cierta inquietud. Eso sí, es justo apuntar que en el último de los encuentros se vivió un ambiente enrarecido y estuvo más influido por el problema familiar de Luis Enrique, que tuvo que abandonar la concentración del grupo, que por el resto de aspectos deportivos.

 

Pero si nos centramos únicamente en lo meramente deportivo, al margen de las caras nuevas en la selección y el regreso de algunos futbolistas a La Roja, se echa de menos un once sólido y de garantías en el que apoyarse para competir en las próximas citas que se avecinan.

 

Es ahí que, volviendo al asunto de Piqué, el técnico no parece terminar de decantarse por un centro de la zaga que dé empaque a una de las zonas más determinantes y en la que debe comenzar a apoyarse el juego equipo. El elegido contra Noruega para acompañar a Sergio Ramos en el eje de la defensa fue Íñigo Martínez, que en buena medida parecía el destinado a tomar el relevo del central catalán. La segunda opción ha sido la del jugador del Espanyol Mario Hermoso para medirse contra Malta. La aportación de ambos fue discreta (a excepción del penalti cometido por Íñigo Martínez) y pocas conclusiones se han podido sacar ante rivales que no son de una gran entidad. Por no hablar de que con estos dos son ya ocho los centrales que ha probado Luis Enrique.

 

Entretanto, aparecen los rumores que hablan de un posible regreso de Gerard Piqué a la selección española, hasta el punto de que incluso ya hay quienes apuestan sobre su vuelta. Pero esta es una cuestión que se antoja complicada y más cuando uno lee el resultado de alguna encuesta sobre lo que desean los seguidores de la selección.

 

 

Más pendiente de sus aficiones

 

Lo cierto es que el central del FC Barcelona está ahora dedicado por completo a su club y cuando se olvida de éste son otros temas distintos al fútbol los que centran su atención. Por un lado, la nueva Copa Davis de tenis que el catalán pretende sacar adelante y que últimamente le está proporcionando más disgustos que alegrías, como sucedía hace tan solo unos días con la pérdida de su principal patrocinador BNP Paribas. Por otro más grato, desplegar su pasión por el póker, algo que lleva a cabo cada vez que le surge la ocasión, tal y como sucede cada mes de agosto en su ciudad durante la disputa del EPT de Barcelona. Además, este año será una ocasión especial, puesto que tendrá allí la oportunidad de conocer a su paisano Ramón Colillas, recientemente ganador de uno de los mayores torneos del mundo y al que ya apodan Ramón ‘Fabricadinero’.

 

Gerard Piqué sigue siendo un tipo muy singular que se siente cómodo siendo el centro de atención y que despierta tantas simpatías como animadversión. Tan pronto pide respeto para España como sucedía en el encuentro amistoso entre Cataluña y Venezuela, que se mete en un charco cuando no le toca con unas declaraciones fuera de lugar, o que al menos así se le interpretan.

 

Aún queda tiempo para ver lo que sucede y ya sabemos que en el fútbol hay pocas cosas imposibles.