El "crimen del siglo en Valladolid" continúa adelante con declaraciones de bomberos y policías

Un momento del juicio celebrado este lunes en Valladolid. TRIBUNA

Ambos coinciden en que el acusado del crimen de la calle San Luis de Valladolid, quien quemó a su exnovio vivo, convirtió la bañera en una pira funeraria.

Los bomberos y agentes de la Policía Nacional que en junio de 2014 acudieron al domicilio de Daniel G.R. descubrieron en el baño que su expareja y presunto autor de su muerte, Jesús Guillermo M.M, había convertido la bañera en una especie de pira funeraria donde, presuntamente, le quemó vivo tras asestarle una docena de cuchilladas por causas que aún se desconocen.

 

Ese es al menos el escenario que se encontraron los funcionarios de ambos cuerpos al acudir a la vivienda del exferretero, de 64 años, una vez lograda la extinción del fuego y ventilado el inmueble, momento en el que descubrieron su cadáver totalmente carbonizado bajo todo tipo de materiales, desde papel, ropas, maderas y trozos de mantas hasta la propia puerta del baño que había sido arrancada y colocada sobre una parte de la bañera a modo de tapadera.

 

"El fuego se concentró exclusivamente en la bañera, con lo que bastaron cinco minutos para extinguirlo", ha relatado uno de los bomberos durante la segunda jornada del juicio con jurado que se sigue en la Audiencia de Valladolid y que, casi en su totalidad, ha estado centrada en el testimonio de los bomberos y policías que intervinieron esa mañana para atajar las llamas, los primeros, y, los segundos, para detener al acusado como presunto responsable del crimen.

 

Fue una vecina del piso inferior la que dio la voz de alarma tras escuchar "golpes y lamentos pidiendo auxilio, socorro y ayuda que se fueron apagando poco a poco", ha recordado, muy nerviosa, la testigo, quien, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha explicado que llamó por teléfono a la policía y que minutos antes de que llegaran los agentes oyó un último ruido, "como si una puerta cayera sobre el suelo", y a partir de ahí silencio absoluto.

 

Al poco tiempo, la vecina relató que vio bajar por las escaleras a un agente agarrando del brazo al examante de su vecino. Este vestía únicamente una camiseta, calzoncillos y sangraba profusamente de las manos, "dejando un reguero enorme a su paso", mientras que los policías que le detuvieron coinciden en que presentaba además arañazos en los pómulos y rojeces en el cuello y se hallaba como en estado de shock, de ahí que las únicas palabras que pronunció fueron para advertir de que estaba en tratamiento psiquiátrico.

 

LA GARRAFA DE DISOLVENTE Y EL CUCHILLO

 

Entre las pruebas que incriminan claramente al procesado figuran los restos de una garrafa de disolvente hallada en la bañera, de la misma marca que la adquirida a primera hora de esa mañana en 'La Boutique del Pintor', establecimiento sito en la Avenida de Segovia, a mitad de camino entre el domicilio de la víctima y de Jesús Guillermo M.M, así como uno de los dos cuchillos, totalmente deformados por las llamas, encontrados sobre el cadáver del exferretero y que faltaba de un mazo localizado en el piso de su presunto verdugo.

 

La segunda jornada del juicio, la mayor parte de la cual el acusado ha seguido con la cara cubierta entre sus manos, ha contado igualmente con el testimonio de uno de los hermanos de la víctima, quien, en algunos momentos sin poder contener el llanto, se ha limitado a indicar que sabía de la relación mantenida entre ambos pero que la misma había quedado totalmente rota a raíz de la jubilación del fallecido en enero de 2014.

 

"Mi hermano era un hombre plenamente feliz desde esa fecha y estaba volcado en estudiar Arte e idiomas, ayudar a ONGs y dedicarse a sus amigos. Era muy generoso, muy buena persona, entrañable, y así se le consideraba en todo el barrio", ha ensalzado Juan José G.R, quien ha añadido que estaba al corriente de un fondo de inversión en el BBVA que compartían su hermano y Jesús Guillermo M.M -su importe se acercaba a los 30.000 euros-así como de los problemas de depresión que tenía el acusado a raíz de un accidente laboral que le impedía trabajar y que le había llevado a un intento de suicidio en 2008.

 

Por su parte, una amiga del fallecido y su presunto verdugo, Concepción B.R, ha hecho referencia a un violento altercado que cuatro o cinco meses antes del día de autos mantuvieron ambos a raíz de una vanal discusión sobre las prospecciones petrolíferas en las Islas Canarias. "A Daniel se le ocurrió sacar el tema y de repente Jesús Guillermo estalló de cólera y yo que me quedé paralizada, sin poder articular palabra", ha recordado la testigo, quien ha precisado que en aquella ocasión tan sólo hubo violencia verbal.

 

El juicio entrará esta martes en su tercera sesión, centrada en las pruebas periciales. Provisionalmente, las acusaciones pública y particular solicitan para el procesado penas de 19 y 37,5 años de prisión por delito de asesinato -la segunda de ambas incluye incendio-, mientras que la defensa solicita una sentencia absolutoria y, subsidiariamente, una condena de diez años de internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario como autor de un homicidio atenuado por la anomalía psíquica que padece su patrocinado.

Noticias relacionadas