El corazón de la ciudad: la Plaza del Viejo Coso
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El corazón de la ciudad: la Plaza del Viejo Coso

Plaza del Viejo Coso

La histórica plaza de toros vallisoletana que se convirtió en viviendas residenciales y ahora es objeto de turismo para los visitantes más curiosos de nuestra ciudad.

La Plaza del Viejo Coso es un rincón de tranquilidad en pleno de centro de Valladolid. Ajeno al ruido y al tráfico del corazón de la localidad, encontramos un Oasis geométrico en forma de plaza con un parque y con pasadizos que permiten llegar a las calles San Quirce y San Ignacio.

 

HISTORIA

El Viejo Coso se construyó en el año 1883 como la primera plaza de toros muy muy muy de la ciudad de Valladolid, en la zona céntrica de la ciudad junto al palacio renacentista de Fabio Nelli y sobre las que ha

bían sido las casas del Conde de Salinas y supuso una reforma más en el proyecto de desamortización de Mendizábal.

 

El Viejo Coso se transformó en la plaza de toros oficial de la ciudad con una capacidad de hasta 8000 personas, sustituyendo así a las celebraciones taurinas que se desarrollaban hasta entonces en la Plaza Mayor y en la Puerta del Campo, durante sesenta años. Este tipo de plaza de toros de ocho lados era muy común en España como las plazas de Cádiz, Granada, Valencia o Jerez de la Frontera.

 

El abandono del Viejo Coso vino de la mano de la construcción de la nueva plaza de toros en el Paseo Zorrilla, que es la que actualmente conocemos, en el año 1890. En el año 1900 Valladolid comenzó a utilizar el Viejo Coso como casa del cuartel de la Guardia Civil, tras una reforma que implicó trasformar la plaza a modo de corrala en 45 viviendas divididas en dos pisos y adaptar la planta baja para poder usarla de cuadras, comedor, salón de armas y de despacho para el comandante, según el historiador vallisoletano Jesús Anta.

 

A finales de la década de los setenta del pasado siglo XX, el cuartel de la Guardia Civil se trasladó a un nuevo cuartel en la carretera de Segovia y el Viejo Coso quedó abandonado durante varios años, sufriendo daños por el abandono y por varios episodios de vandalismo.

 

En 1982, los arquitectos Manuel Finat y Javier López de Uribe crearon un proyecto de reforma  del recinto para convertirlo en viviendas de uso residencial. Los arquitectos quisieron mantener su forma original con su disposición geométrica y sus galerías interiores pero reformaron todo su interior: "lo que vemos no es lo que era" dice Jesús Anta.

 

ACTUALIDAD

A día de hoy el Viejo Coso se ha trasformado en la Plaza del Viejo Coso, una plaza de viviendas como otra cualquiera con la pequeña diferencia de que es un tesoro histórico. "Vivo aquí y aun así no sé mucho de esta plaza, es una joya de Valladolid que muchos desconocemos, incluso sus vecinos", nos dice una de sus vecinas.

Cuarenta y cinco casas y unos pocos locales forman la comunidad de vecinos con más suerte de la ciudad: "Hay quien pensara que vivir aquí es caro, pero despertarse todos los días en un sitio histórico de nuestra ciudad no tiene precio".
 

En el medio de la plaza se encuentra un pequeño jardín con altos y frondosos árboles entre los que se encuentra un tejo centenario incluído en el catálogo del patromonio del Ayuntamiento.

"Hacemos de nuestras casa algo cotidiano y a menudo no valoramos la suerte que es poder llamar a un lugar tan hermoso tu hogar” nos confiesa uno de sus vecinos más longevos que habita en esta plaza desde hace casi cuarenta años.