El confinamiento de Íscar y Pedrajas por el brote arranca con un comportamiento "adecuado"

Los cerca de 11.000 vecinos que residen en estos municipios están "concienciados" con la situación y confían en que no se prologuen las restricciones, que dejan ver unas calles y bares casi vacíos.

Las calles de los municipios vallisoletanos de Íscar y Pedrajas de San Esteban han guardado casi un silencio absoluto en el primer día de su nuevo confinamiento. Algunos vecinos se han dejado ver paseando por las vías o en los pocos bares que se mantienen abiertos, pero la estampa no era la habitual o, al menos, la de la nueva normalidad.

 

En este primer día de confinamiento en ambas localidades se han dibujado calles casi vacías, bares cerrados o abiertos casi sin gente en sus terrazas y mesas y presencia de Protección Civil, Policía o Guardia Civil, que desde la entrada en vigor del confinamiento, en la mañana del domingo, se ha encargado de patrullar y controlar las salidas y entradas de ambas localidades por carretera y los principales caminos. 

 

"El comportamiento general de la poblacion es adecuado", han señalado fuentes de la subdelagación del Gobierno. Y es que la primera jornada parece haber trancurrido con tranquilidad, como han subrayado también los alcaldes de Pedrajas e Íscar, Alfonso Romo y Luis María Martín, respectivamente.

 

Según han indicado los regidores a Europa Press, el confinamiento ha empezado con los vecinos "concienciados" en que ésta era la "mejor solución" y con el deseo de que la situación no se prolongue más allá de las "dos semanas" marcadas por Sanidad. No obstante, los ediles también han recononocido que a lo largo de la jornada se han llevado a cabo algunas denuncias a vecinos de la villa piñonera por no llevar mascarilla.

 

En concreto, en Íscar, que en la 'anterior normalidad' celebraría sus fiestas populares estos días, la jornada se ha desarrollado "sin ningún altercado" ya que la población lo ha asumido "bien". Mientras, en Pedrajas la tónica ha sido similiar, sin incidentes, si bien el alcalde ha lamentado que haya que tener "mano dura" para que "ciertas personas" cumplan con su deber.

 

UNIDOS POR EL CONFINAMIENTO

 

Pedrajas e Íscar siempre han estado conectados, pese a que también ha existido cierta 'rivalidad' popular entre ellos. Son dos pueblos unidos por su cercanía y ahora también por su situación común derivada del brote de coronavirus que se detectó en un matadero del municipio iscariense. Un brote que registra al menos 49 positivos y 44 personas en estudio por contacto, según los últimos datos facilitados por la Junta de Castilla y León. Se espera que la cifra siga creciendo en los próximos días.

 

Tras la detección del brote, declarado el lunes 27 de julio, se empezaba a notar un ambiente extraño en los municipios, los vecinos se empezaban a preocupar a expensas de los comunicados de los ayuntamientos y las informaciones de los medios de comunicación.

 

Así pasó una semana en la que la cifra de casos relacionados iba en aumento, llegando al viernes 31 de julio con aún mayor preocupación. Ese día las autoridades competentes, Consejería de Sanidad, delegados territoriales de la Junta en Íscar y Valladolid, subdelagaciones del Gobierno y alcaldes de los ocho municipios de la zona básica de salud de Íscar -cuatro de la provincia de Segovia- se reunían para abordar las medidas que se tomarían.

 

A falta de que la Junta lo anunciase, en sendas localidades se daba por hecho que se iniciaría un confinamiento. Ese mismo día el Ejecutivo autonómico pidió la autorización judicial para poder establecer limitaciones de movilidad y contener así el brote que ya era "preocupante".

 

Esa autorización del juez tardó en llegar casi un día, un período en el que los vecinos de ambos municipios empezaron ya a extremar las recomendaciones emitidas por sus consistorios, aunque hubo casos de positivos o contactos de estos que hicieron, en un primer momento, "caso omiso" a la cuarentena, como lamentó el alcalde de Íscar.

 

Por fin, en la tarde del sábado 1 de julio la Junta emitía el anuncio: habian recibido la autorización y las restricciones entrarían en vigor con su publicación en el Bocyl, al día siguiente a las 8.00 horas.

 

Así, el domingo 2 agosto comenzó el confinamiento de Pedrajas e Íscar, dos municipios a los que les esperan al menos 14 días atípicos que recuerdan en parte a lo vivido hace escasas semanas, si bien, aunque las medidas les impiden salir de los municipios, si se les permite moverse por los mismos, siempre siguiendo las normas de seguridad. Asimismo, las reuniones se restringen a diez personas y se prohíben las peñas, entre otras normas. 

 

En los próximos días se irá conociendo la evolución del brote, del que hay sospechas de "una alta posibilidad de transmisión comunitaria". De acuerdo a ello, se verá si la villa piñonera y la localidad iscariense pueden volver a la 'nueva normalidad' tras los primeros 14 días.

 

 

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