El Clínico implanta por primera vez en España un marcapasos sin cables y un desfibrilador subcutáneo a un paciente
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El Clínico implanta por primera vez en España un marcapasos sin cables y un desfibrilador subcutáneo a un paciente

El Hospital Clínico Universitario es referente en terapias de estimulación cardiaca en Castilla y León y su Unidad de Arritmias implantó un total de 320 marcapasos y 105 desfibriladores el año pasado.

La Unidad de Arritmias del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico Universitario de Valladolid ha implantado a un mismo paciente un desfibrilador subcutáneo completamente extravascular para prevenir la muerte súbita, y un marcapasos sin cable con estimulación fisiológica para tratar la bradicardia. Es la primera vez en España que se combinan estos dos dispositivos de alta tecnología, optimizando el tratamiento de pacientes que no tienen otra posibilidad de ser intervenidos.

 

Al respecto, los encargados de realizar esta intervención, María de Gracias Sandín y Emilio García Morán, médicos adjuntos de la Unidad de Arritmias del Clínico de Valladolid, han explicado que estos nuevos avances suponen una alternativa para aquellas personas con imposibilidad de colocación de un marcapasos y un desfibrilador convencional, y en los cuales la única opción terapéutica sería la cirugía abierta, conllevando un elevado riesgo por su situación previa.

 

Este es el caso del primer paciente al que le han implantado el desfibrilador subcutáneo y el marcapasos sin cables, que padecía una miocardiopatía hipertrófica y un bloqueo del aurículo-ventricular y requería un 100% de estimulación en el ventrículo. Debido a una intervención realizada con anterioridad, resultaba imposible el acceso hasta el corazón. “Estos nuevos dispositivos se convertían en la única solución para tratar a este paciente”, han declarado los doctores.

 

Ambas tecnologías permiten su colocación de una manera mínimamente invasiva. Así, el marcapasos sin cables se introduce mediante un catéter a través de la vena femoral hasta llegar al corazón y fijarse en su interior. En el lugar en que queda ubicado controla los impulsos del corazón y, en el caso de que no se produzcan, emite un estímulo eléctrico que genera un latido cardíaco.

 

El desfibrilador subcutáneo se implanta, tanto el generador como el electrodo, debajo de la piel, de modo que no es necesario acceder al sistema vascular para llegar hasta el corazón, detectando ritmos cardíacos acelerados y desorganizados causados por arritmias ventriculares que pueden conducir al paro cardíaco súbito.

 

Estas tecnologías tienen muchas ventajas, ya que el procedimiento es más simple, menos cruento y está sujeto a menos complicaciones, porque no hay que llegar hasta las cámaras cardiacas. Estos beneficios quedan patentes, por ejemplo, si por algún motivo es necesario explantar los aparatos del cuerpo, ya que el proceso es mucho más fácil.

 

“Hay ocasiones en las que no hay un buen acceso venoso del paciente, existen complicaciones con electrodos previos o el paciente es muy joven. En esos casos está indicado el desfibrilador subcutáneo y el marcapasos sin cable que se implantan  debajo de la piel, de modo que no es necesario acceder al sistema vascular para llegar hasta el corazón. La combinación de ambas tecnologías hace necesario que nos centremos en la optimización individual y conjunta de cada una de las terapias”, han comentado los doctores.

 

El Hospital Clínico Universitario de Valladolid es referente en terapias de estimulación cardiaca en Castilla y León. De hecho, su Unidad de Arritmias implantó el año pasado 320 marcapasos y 105 desfibriladores.