El Clínico de Valladolid participa en un estudio para demostrar que la trasfusión sanguínea mejora la calidad asistencial

Imagen del Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

Todos estos datos se analizan en una jornada sobre 'Gestión de sangre y resultados en salud' que se celebra en el Palacio de Congresos Conde Ansúrez.

El Hospital Clínico Universitario de Valladolid ha participado en un estudio multicéntrico durante los últimos tres años -integrado por 31 hospitales de toda España- en el que se han comparado cuántos recursos sanguíneos se trasfunden en diferentes procesos quirúrgicos con el objetivo de evitar sobretransfusiones y así mejorar la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes.

 

El estudio ha concluido que el uso racional de la transfusión sanguínea reduce la estancia media y la morbimortalidad de los pacientes, lo que supone una clara mejora en la eficiencia y en la calidad asistencial, han informado a Europa Press fuentes del centro hospitalario.

 

Todos estos datos se analizan en una jornada sobre 'Gestión de sangre y resultados en salud' que se celebra en el Palacio de Congresos Conde Ansúrez de Valladolid.

 

Desde 2015, el grupo de trabajo del Clínico que promueve este programa y sus acciones formativas ha conseguido que las tasas y umbrales transfusionales en los seis procesos analizados -prótesis de cadera y de rodilla, cirugía colorrectal, cirugía valvular cardiaca, fractura de cadera y hemorragia digestiva- estén más equilibrados o incluso por debajo de la norma estándar, y eso que en algunos casos se partía de una cifra por encima del doble de la media recomendada.

 

Se han intervenido 3.000 pacientes -1.000 por año- y además de las ventajas asistenciales se ha logrado una reducción importante en el consumo de hemoderivados en el área quirúrgica, han señalado las mismas fuentes.

 

Los procedimientos quirúrgicos (y médicos) pueden ocasionar pérdidas significativas de sangre y anemia postoperatoria, que en muchos casos requiere transfusión de sangre, un recurso no exento de efectos adversos.

 

En otras ocasiones los pacientes ya presentan anemia preoperatoria que condicionan su pronóstico, pues la anemia se ha relacionado con un mayor riesgo transfusional, una mayor morbimortalidad, (infecciones nosocomiales, trombosis, resangrado, reingresos, etcétera) y mayor consumo de recursos sanitarios.

 

La Organización Mundial de la Salud, ante las desventajas clínicas, económicas y logísticas de la trasfusión, ha promovido el desarrollo de programas multidisciplinares y multimodales, genéricamente conocidos como programas de 'Patient Blood Management' (PBM), cuyo objetivo es el de reducir o eliminar la necesidad de trasfundir y mejorar el resultado clínico.

 

GRUPO DE TRABAJO

 

El grupo de trabajo que promueve este programa en el Clínico está formado por el hematólogo Ignacio de la Fuente Graciani, la anestesióloga Nuria Ruiz y la cirujana Beatriz de Andrés.

 

Su punto de partido fue la constancia científica de que la sangre trasfundida puede tener efectos indeseados sobre los pacientes.

 

Un ejemplo es la cirugía oncológica, en la que se evalúa el riesgo-beneficio de una transfusión ante la posibilidad de una recidiva o de infecciones.

 

Estos profesionales han propuesto una serie de medidas multidisciplinares, con el apoyo de la Gerencia, para mejorar el uso de esos recursos sanguíneos y tratar de trasfundir de forma más personalizada, en función de la edad o patología del paciente, de manera que sólo se haga cuando sea mejor que no hacerlo.

 

Las medidas adoptadas hasta la fecha se van a incrementar con nuevos procesos como control de calidad en las anemias preoperatorias; protocolo de corrección en las anemias postoperatorias; e insistir en acciones formativas para que el personal conozca los riesgos de la transfusión y el umbral de transfusión adecuado.