El Clínico de Valladolid es capaz de implantar en menos de dos horas asistencias ventriculares en enfermos
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El Clínico de Valladolid es capaz de implantar en menos de dos horas asistencias ventriculares en enfermos

Para ello usan el ‘Código shock’: un equipo móvil de cardiólogos para pacientes sin más opción que un corazón artificial.

El Instituto de Ciencias del Corazón (ICICOR) entra en la nueva normalidad y revitaliza su ‘Código shock’: una red móvil de cardiólogos que se traslada a las unidades de críticos de otros hospitales, lleva la asistencia ventricular, coloca este corazón artificial en el enfermo y evacua al Hospital Clínico Universitario de Valladolid al paciente que, si fuera trasladado en un ambulancia, llegaría en situación terminal. “Si no colocamos en una o dos horas el dispositivo, no tenemos opción de sacarlos adelante”.

 

Lo explica a Ical el director del ICICOR y jefe del Servicio de Cardiología del Clínico, Alberto San Román, quien precisa que estos equipos se trasladan a todas las provincias de Castilla y León, excepto a Salamanca, Zamora y Ávila, que tienen como referencia al centro charro. En el caso de León, son sus cardiólogos y cirujanos cardíacos quienes colocan la asistencia circulatoria tipo oxigenador extracorpóreo de membrana, denominada ECMO, y quienes se encargan del traslado interhospitalario.

 

Este equipo ECMO móvil, coordinado por Alex Stepanenko, cirujano cardiovascular y uno de los mayores expertos en el mundo en asistencias ventriculares, está integrado por un cardiólogo intervencionista y un cardiólogo clínico, encargados de purgar e implantar el dispositivo y manejar al paciente; un enfermero y el conductor de la ambulancia. Está disponible las 24 horas del día y los 365 días del año. Su importancia radica en que se trata de una técnica muy compleja, que precisa de tecnología concreta y profesionales muy entrenados y en la que no todos los cardiólogos están especializados, pero que es vital para salvar la vida de pacientes con shock cardiogénico, con una mortalidad muy elevada que ronda el 70 por ciento. 

 

El protocolo, sin precedentes en España, permite acercar esta técnica avanzada a todos los centros y ganar tiempo, incluso garantizarla. Ha servido para organizar a los centros asistenciales y poder prestar una atención precoz en hospitales sin esta técnica, centralizada en el Clínico de Valladolid, lo que se debe a la especialización de sus profesionales y a la necesidad de que no pierdan actividad para poder seguir avanzando.

 

ACTIVACIÓN

 

Implica a los responsables de cuidados intensivos de los hospitales de la red de Sacyl de Burgos, León, Palencia, Segovia, Soria y Zamora. El código se activa en el momento en el que el intensivista detecta un shock cardiogénico; llama al Servicio de Cardiología del Clínico, y, en función de las características y situación del paciente, sus médicos consideran si es viable la implantación del ECMO. 

 

En ese momento, nos vamos al centro que sea, llevamos la asistencia, la ponemos y nos traemos al paciente. El traslado de otra manera sería muy perjudicial para el paciente y en muchos casos llegaría en situación terminal”, explica San Román, quien defiende la eficacia y efectividad de la red, que no funciona de esta manera en ninguna otra autonomía de España, y que ha requerido “de la ilusión y del compromiso” de todos los profesionales implicados.

 

“La creación de redes asistenciales que permitan centralizar la atención de estos pacientes se debería establecer como una estrategia nacional. De esta manera, se podría concentrar la complejidad asociada con el tipo de tratamiento necesario para esta afección, con la consiguiente reducción de complicaciones y la mejora de resultados”, añade.

 

IMPLANTE EN MENOS DE DOS HORAS Y MEDIA

 

El ‘Código shock’ arrancó antes de la pandemia, pero también quedó a la sombra del Covid-19. Ahora, desde el ICICOR se trabaja para relanzarlo y lograr que estos pacientes, “muy excepcionales”, tengan una opción de vida, gracias a la coordinación entre profesionales y este mecanismo de apoyo.

 

Un estudio sobre los pacientes que fueron atendidos por el equipo ECMO móvil entre febrero de 2019 y noviembre de 2020, arroja la relevancia de esta red. Incluye nueve pacientes, de entre 26 y 66 años con shock cardiogénico, que requirieron soporte circulatorio mecánico por infarto agudo de miocardio, miocarditis, embolia pulmonar, miocardiopatía dilatada, parada cardiorrespiratoria refractaria o consumo de drogas.

 

El tiempo medio desde la activación del equipo ECMO-móvil hasta el implante del dispositivo fue de 80 minutos. No se registraron complicaciones durante el implante ni el traslado, y el tiempo medio de soporte fue de 8,4 días. La supervivencia hospitalaria fue del 75 por ciento. Se produjeron tres fallecimientos, dos por complicaciones hemorrágicas, y uno por fallo multiorgánico, y un paciente requirió implante de otras asistencia ventricular de más larga duración como puente a trasplante.

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