"El caso del Líbano con los refugiados tendría que hacer plantearnos a los Europeos qué estamos haciendo"

J. IGLESIAS

El periodista Francesc Relea trajo a Valladolid su película 'Ciudades a contraluz' en la que muestra cómo se recuperan de las heridas de la guerra cuatro países 20 años después.


 

El 'Team Rwanda', esperanza sobre dos ruedas

 

En Kigali, capital del país, rueda uno de los símbolos del renacer de Ruanda. Se trata del Team Rwanda, que en solo unos años ha logrado hacerse un hueco en el panorama internacional. Un club ciclista que tiene muy presente el pasado de su nación y que busca a través del deporte unir a las etnias que cohabitan en este enclave africano rodeado de montañas. 

"Lo que sucedió en Ruanda es espeluznante por la rapidez con la que pasó. La historia del ciclismo me parece ejemplar. En 1994 tener una bicicleta podía salvarte la vida, era un medio para escapar. Es el medio de transporte más común" explica Francesc Relea, que cuenta cómo Tom Ritchey, fabricante de mountain bikes, se percató del potencial. "Convenció a su amigo Jock Boyer, primer ciclista de EEUU en participar en el Tour de Francia, y juntos vieron al ciclista ruandés, con un perfil físico y unas aptitudes destacadas a pesar de usar bicicletas casi de madera".

 

Hoy en día, las pruebas ciclistas de Ruanda son de las más prestigiosas de África y el país es además una emergente fábrica de ciclistas para el continente, junto con los eritreos y los sudafricanos.

¿Cómo es la vuelta al escenario donde, hace veinte años, se vivió una guerra cruel y atroz? ¿Cómo se recupera la sociedad de las heridas físicas y emocionales del pasado? Esa es la propuesta del periodista Francesc Relea en su largometraje documental 'Ciudades a contraluz', que presentó en la Seminci y que llevará a las salas el 16 de diciembre, como paso previo a su estreno en televisión.

 

Kigali, Sarajevo, Beirut y Medellín son los puntos de origen y destino. Ruanda, Bosnia, Líbano y Colombia, lugares marcados por la violencia, la guerra étnica y religiosa. Crímenes atroces, millones de muertos, y poblaciones que ahora buscan a través del deporte y la cultura mirar hacia el futuro sin rencor.

 

Pero la película también es una excusa para charlar de la actualidad. del proceso truncado de paz en Colombia, y de la situación migratoria, con decenas de miles de personas que se ahogan en el Mediterráneo tratando de huir de la guerra en Siria o del hambre en el África subsahariana. 

 

TRIBUNA: Aporta una visión positiva en medio de un ambiente pesimista.

 

FRANCESC RELEA: Una visión optimista… digamos esperanzadora, hay algún motivo para la esperanza. Cuando decidí hacer este proyecto, a raíz de dejar el periódico y pensé que me gustaría volver a los sitios donde se habían producido los conflictos que había cubierto. En especial Sarajevo, el que más tiempo cubrí. Quería ver esas ciudades que fueron noticia hace 20 años y que ahora no aparecen en los medios.

 

T: Lo que se encontró en esas ciudades, ¿le sorprendió?

 

FR: Sí, me sorprendió el nivel de reconstrucción urbana, hay pocas huellas de la guerra. Sarajevo se ha reconstruido muchísimo, en Medellín si no superas lo que pasó ni te darías cuenta. Beirut es otro mundo, convive lo más moderno con las zonas de barrios de refugiados. Me sorprendió por una parte eso y por otra comprobar que las huellas de la guerra en el tejido humano siguen muy vivas.

 

T: Se trataron de conflictos muy sangrientos, entre vecinos, por cuestiones étinas o religionas. Actualmente, ¿hay tensión entre las personas?

 

FR: Depende de los sitios. En Sarajevo sin duda es donde más viva está la tensión. Antes de la guerra era plural, con una mayoría de bosnios musulmanes pero un porcentaje muy importante de serbios y croatas. Hoy la ciudad es al 95% de bosnios musulmanes. Pero en el resto de la república la tensión es bestial. Sobre todo en los líderes políticos, los escuchas y parece que la guerra va a ser mañana. La población está muy cansada aunque existe tensión. En cada zona del país se cuenta la Historia de una forma distinta, lo que reciben en las escuelas y la familia es información sesgada.

En Ruanda, donde fue más brutal el genocidio, hoy en día oficialmente no hay tensión, todos son ruandeses y no hay hutus ni tutsis. Pero si rascas,en un país en el que murió un millón de personas en tres meses, toda la población tiene algún pariente que tenga huellas.

 

T: ¿Cómo se curan las heridas del odio?

 

FR: Supongo que eso es cuestión de tiempo. Sobre todo de las nuevas generaciones que han nacido después de la guerra, porque las que lo vivieron no olvidan incluso aunque hayan decidido que hay que pasar página y perdonar.

 

"Entiendo que 50 años de violencia no se olvida fácilmente, pero espero que el acuerdo de paz en Colombia salga adelante".

 

T: ¿La esperanza se puede extender a países asediados por la violencia diaria, como Palestina, Haití, Sudán del Sur, el Congo u otros?

 

FR: En el documental queríamos contar historias pequeñas, que no se que tan representativas son, pero sí que hay gente que hace cosas positivas. Y de esas personas seguro que hay en otros países, incluso en sitio donde el conflicto está muy vivo como Palestina. Haití parece que es un país condenado porque cuando se levanta le cae un huracán, un terremoto… cuando no son los desastres políticos son los naturales.

 

T: ¿Cómo explica que los colombianos hayan rechazado el proceso de paz con las FARC?

 

FR: Es un revés serio porque es la primera apuesta de verdad en 50 años por una salida pacífica y la diferencia ha sido muy justa, el país está dividido en algo tan fundamental como la paz. Hay gente a la que la cuesta aceptar que los que han hecho ese daño no vayan a la cárcel o que se puedan presentar en política a través de un partido legal. Mucha gente teme que los guerrilleros de ayer estén mañana sentados en el congreso, sería lo lógico, mejor en el congreso que pegando tiros.

 

T: La gente todavía tiene ese dolor.

 

FR: Exacto. Ahora, es curioso porque al analizar los resultados del referéndum, uno podría pensar que el rechazo se produjese en las zonas que más padecieron la violencia. Pues no, en esos puntos han votado que sí. Y en una ciudad como Medellín que ha avanzado en la reconciliación, ha votado que no. Es complicado, 50 años de guerra, violencia, eso no se olvida fácilmente pero creo que no tiene vuelta a atrás, espero que el acuerdo de paz, renegociando, salga adelante.

 

"En el periodismo falta reflexión, profundidad, y sobre todo pausa. En la información internacional es evidente pero pasa también en otras áreas".

 

T: Líbano es, después de Turquía, el país que más refugiados acoge. ¿Qué país se encontró cuando volvió a Beirut?

 

FR: Es un país de 6 millones de habitantes, con uno y medio de refugiados. Además un país donde la figura del refugiado no existe oficialmente, son ilegales. En muchos puntos del país hay campos de refugiados, y en Beirut están en barrios porque los campos de refugiados de la capital son los antiguos campos de refugiados de palestinos que hoy ya son barrios. Pobres, miserables, barrios guetos. Muchos de ellos ya no son palestinos sino que son sirios. Hacen los trabajos que no quieren hacer los libaneses. De la zona, es el país más tolerante, moderno, abierto; es especial. Y eso explica la capacidad de superviviencia permanente del Líbano porque si no habría desaparecido.

 

T: ¿Cómo Líbano puede acoger tantos refugiados y desde la Unión Europea no se de una respuesta más seria?

 

FR: Es una buena pregunta para hacérsela a los dirigentes europeos. Líbano es verdad que está pegado a Siria, pero la relación de Libano con Siria no es fácil históricamente, en sus orígenes formaba parte de Siria. No hay una gran simpatía de los libaneses hacia Siria. A pesar de todo tiene más de un millón de refugiados, dice bastante de la generosidad. Los refugiados sirios de clase media que pasan por Líbano tarde o temprano acaba intentado ir a Europa, pero una inmensa masa no tiene la oportunidad. Este caso sobre todo tendría que hacer plantearnos a los europeos, a los dirigentes, qué estamos haciendo.

 

T: ¿Cómo se trata la información internacional desde los medios españoles?

 

FR: Ha cambiado mucho el periodismo en general. El cambio tecnológico ha permitido llegar con una inmediatez y a más bajo coste, pero al mismo tiempo falta reflexión, profundidad, y sobre todo pausa. En la información internacional es evidente pero pasa en otras áreas del periodismo. Las nuevas tecnologías permiten hoy hacer cosas que antes habría sido imposible. Un documental como el que yo he hecho hace 20 años hubiera sido imposible por el coste.

 

T: Parece que cuanto más fácil es informar, menos interesa. ¿Tiene esa sensación?

 

FR: Hay que ver en manos de quien están los medios, la independencia de estos ha disminuido considerablemente. Hoy en España hay medios independientes pero minoritarios y con pocos recursos para competir con los grandes. Y los grandes apuestan a lo fácil. Solo hay que ver cómo funcionan los grandes periódicos, las redes de corresponsales que antes tenían y los que hay ahora. Pero esto es global, no solo en España. También es verdad que el papel se ha devaluado pero creo que porque todo el mundo ha empezado a hacer el discurso de que el papel no tiene futuro y entre todos lo hemos matado.

 

T: ¿Qué medios recomienda en España para seguir la actualidad internacional?

 

FR: No voy a decir nombres. Pero de periódicos grandes, todos han bajado mucho en esta sección. Creo que hay intentos y experiencias de blogs, de periódicos digitales que con pocos medios hacen cosas muy dignas y mandando periodistas a muy bajo coste. Pero esto es el pez que se muerde la cola. ¿Por qué un periodista tiene que ir a jugarse la vida en unas condiciones precarias? Obviamente no vas a un hotel de cinco estrellas pero sí con unas condiciones mínimas de seguridad. Hay gente que echa un par y se va a los sitios más conflictivos. Este es hoy el periodismo más valiente, el de conflicto, el de medios independientes.