El cantante de Los Pichas escribe una carta a Igea en la que reflexiona sobre las medidas impuestas por la Junta
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El cantante de Los Pichas escribe una carta a Igea en la que reflexiona sobre las medidas impuestas por la Junta

Javier Carballo, de Los Pichas. TRIBUNA

El cantante y actor Javier Carballo no entiende que se imponga restricciones a la Cultura y "autobuses, trenes y aviones son cajas de zapatos que van atestados de gente que no se conoce de nada".

El cantante del grupo vallisoletano Los Pichas, Javier Carballo, ha remitido una carta al vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, en el que pida que reflexione sobre las medidas impuestas a la ciudad de Valladolid y que supondrán la suspensión de actividades culturales previstas para estos días.

 

Señor Igea:

 

Mi nombre es Javier Carballo, de 51 años, soy actor y tengo un grupo de música, para que usted me entienda: "un titiretero". Le digo mi nombre para que vea que no me oculto detrás de ningún seudónimo y tengo la inusual costumbre de dar la cara, aún a riesgo de que me la partan. No sería la primera vez y lo digo con el ingenuo orgullo del que prefiere vérsela rota, a intacta, y no aguantarme la mirada en el espejo. En este sentido, a usted poco que decirle, usted da la cara o por lo menos se le ve. Al señor Mañueco ni se le ve, ni se le espera.

 

Sus decisiones son otra cosa. Entiendo que no es fácil, hay que ser extremadamente cuidadosos para intentar que nadie sufra de más. Las suyas, sus decisiones me parecen de trazo muy grueso. Empezó usted pintando soldaditos de plomo con brocha gorda y ahora ya lo hace con rodillo. Entiendo perfectamente la tremenda gravedad del momento desde el punto de vista sanitario, pero... ¿dónde queda la proporcionalidad? Autobuses, trenes, aviones son cajas de zapatos que van atestados de gente que no se conoce de nada, que comparten asientos y cambian de compañero de viaje según la parada. Sin embargo, no se puede celebrar un evento cultural en un recinto al aire libre, perfectamente acotado, con aforo restringido, en el que te toman la temperatura antes de entrar, con las sillas recién desinfectadas, con mascarilla, con distancia de seguridad, sin poder ponernos de pie y mucho menos bailar, una sosería vamos...pero es lo que tenemos, es el triste canapé que pensábamos comernos, algunos...otros ni eso, después de casi 6 meses sin tener nada que llevarnos a la boca. Soy plenamente consciente de que el riesgo Cero no existe, pero caballero, si ni con todas esas medidas de seguridad podemos trabajar...apaga y vámonos.

 

Sé que hablar con nosotros no entra en sus planes, la ligereza con la que habla de nuestro sector así lo demuestra, pero bien podría hacerlo...somos gente adulta, con algo debajo del pelo, que trabaja y paga sus impuestos en esta Comunidad y lleva el nombre de Castilla y León cuando trabaja fuera.

 

Le dejo, me voy a ensayar. Esa cosa que algunos ilusos hacemos soñando que algún día sirva para algo.

 

Le mando girasoles, a mí me dan paz. De haber escrito esto ayer, seguramente le hubiera mandado cardos.

 

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