El calvario de la pandemia para los bares de Valladolid sin terraza
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El calvario de la pandemia para los bares de Valladolid sin terraza

Tres bares en el entorno de la Avenida de Palencia relatan a Tribuna el calvario que han sufrido y están sufriendo durante estos meses, con pocas ayudas y otros inconvenientes añadidos durante la pandemia

Bares como 'Cheers', 'Pumuki' y 'Sankora', ubicados a lo largo de la calle Portillo del Prado, Avenida Palencia y la calle Quebrada, representan a esa mayoría silenciosa de los pequeños bares autónomos que han tenido que sobrevivir a la pandemia, tirando del carro de sus propios ahorros. Sin pocas o ninguna ayuda por parte del Gobierno, estos bares han tenido que afrontar la pandemia con un claro inconveniente como es no tener terrazas. ¿Cómo? Con la única salida de atender a los clientes 'para llevar'.

 

El propietario del  Sankora, Omar Obispo, explica a Tribuna que “si es siempre la hostelería, ¿por qué no tomamos medidas que no sean el cierre. Hay más medidas y siempre para la hostelería, donde a nivel nacional somos tan solo dos puntos de contagios. Eso no se entiende”. Omar solicitó una ayuda de 2.000 € que el Ayuntamiento otorgaba a aquellos bares que comenzaran como autónomos pero no se la concedieron.

 

“Decían que tenía una multa, pagué la multa y bajo ese pretexto, me retiraron la ayuda y yo tenía que mantener mi negocio; Tenía que pagar agua, seguridad social, luz, alquiler…. Y no da, así de esta manera no da para vivir. Me he mantenido con los ahorros y ya están llegando a su fin”.

 

Y es que no todo se queda ahí. Desde marzo, los bares sin terraza interesados podrían solicitarla siempre que tuvieran plazas ORA cerca para instalarla.“La he pedido y no me la han concedido. Tengo un negocio que la mayor parte de los ingresos, el 75%, vienen de dentro del bar y sin terraza no podía hacer nada. Lo que trato de hacer para sobrevivir es innovar", explicaba Obispo.

 

MÁS RELATOS

Esta situación tan precaria se da en más bares como el Pumuki. Su propietaria María Jesús Rodríguez explica que “se ha dado prioridad a los bares que ya disponían de terraza y solo era para ampliarla. Deberíamos haber sido los bares que no disponemos de terraza la prioridad y no al contrario”. Y es que ellos siguen esperando al permiso del Ayuntamiento.

 

Los emplazamientos otorgados por el Consistorio tardan en concederse demasiado tiempo. "Lo solicitabas en marzo y, como es en mi caso, hasta tres meses después no lo he tenido”. Hay que tener en cuenta que estos emplazamientos son temporales hasta que la situación sanitaria mejore. "Es cierto que te dicen que no es algo fijo, pero tampoco te ayudan a montarlo y, claro, no me voy a gastar muchísimo dinero en algo que, con el tiempo, voy a tener que quitar”, finaliza Rodríguez

 

LA VERSIÓN DEL AYUNTAMIENTO

Luis Vélez, concejal de Movilidad y Espacio urbano, explica que se estableció unos requisitos para la solicitud de las terrazas o de ampliaciones de las mismas. “Aprobamos dos decretos para por un lado flexibilizar la ampliación y, por otro, para que los negocios que anteriormente no tuvieran terraza pudieran tenerla y, de ese modo incentivar la reactivación de los mismos. Actualmente hemos autorizado más de 1.800 terrazas. Algunas de ellas provisionales”.

 

Desde la perspectiva de Vélez "la hostelería lo ha agradecido yos ciudadanos están siendo comprensivos". "Al fin y al cabo les estamos quitando espacio publico a los peatones y aparcamiento a los automóviles”.

 

Sin embargo Sara Sanz, propietaria del bar Cheers, está en desacuerdo con lo que explica Vélez. “Llevo regentando este bar 26 años y nunca he pedido nada y, estoy viendo que para muchos todo y para otros nada. Me parece estupendo”. Tras meses esperando que la concedieran la terraza, tan solo la dieron una pequeña ampliación.

 

“Para mí no es ni una ampliación, es un traslado porque tengo dos veladores en la fachada y lo que me han dado son 5 miserables metros cuadrados para poner dos mesas, cuando tengo 22 metros de fachada”, relata Sanz, tras verse completamente superada por la situación. “ Yo veo un desorden absoluto en parques que se supone que son para niños, llenos de terrazas y gente abarrotada y yo , que cumplo las normas, me veo en esta situación. A mayores, la inversión que hay que hacer para montar estos corralitos, pues no te ayudan, no te ayuda nadie”, concluye Sanz