El Café del Norte, establecimiento emblema de Valladolid que perdura ante las pandemias

El restaurante y cafetería de la Plaza Mayor, próximo a cumplir 160 años en 2021, atraviesa la segunda pandemia global de su historia después de haber resistido a la ‘gripe española’ de 1918.

Mitad del siglo XIX, precisamente el mes de julio de 1861. Se produce la apertura en Valladolid de una novedosa y elegante cafetería llamada ‘Café del Norte’. Un local situado en la calle de Santiago, que fue ampliado 14 años después con la adquisición del actual nº11 de la Plaza Mayor vallisoletana. Casi 159 años más tarde, continuó acogiendo clientes hasta el 14 de marzo de 2020, fecha en la que se vio obligado a detener su actividad, como la mayoría de los comercios de todo el país.

 

El nombre ‘Café del Norte’ proviene de la ascendencia cántabra de los fundadores D. José Gómez y Dña. Juana Sigler. A lo largo de su historia, este local ha sufrido una infinidad de transformaciones y reformas, y ha servido como restaurante, café cantante o bar, pero siempre con su magnífica terraza. A día de hoy, el establecimiento cuenta con tres espacios principales: restaurante, cafetería con terraza y la zona del Club Cientocincuenta, espacio de copas con patio interior.

 

Para Carlos Castro, uno de los copropietarios de la instalación, el continuar con el legado del ‘Café del Norte’ representa un “orgullo” y “una responsabilidad muy grande”. Carlos, junto a sus hermanos Francisco y Fernando, también al cargo, continúan una tradición familiar de su padre Fernando y, anteriormente, de su abuelo Aureliano.

 

Al fin y al cabo es un establecimiento que pertenece a la ciudad y a los vallisoletanos, somos un negocio emblemático que el año que viene cumplimos 160 años de historia y un referente en muchos sentidos. El local más histórico de la ciudad”, afirma Carlos con cariño y gran estima al pasado y presente del ‘Café del Norte’.

 

En más de siglo y medio a disposición de los ciudadanos, el ‘Café del Norte’ ha aguantado, entre otras muchas vicisitudes, dos Guerras Mundiales, una Guerra Civil y, con la de este mismo año, dos pandemias globales. Carlos informa del secreto con respecto a la “madera” de la que está hecho el local más antiguo de la ciudad: “Al final, ha sabido renovarse y adaptarse a las circunstancias de cada momento, y esa ha sido la clave. En el pasado y ahora, en el presente”.

 

También Carlos revela que el “énfasis en la correcta gestión”, la “preparación ante los cambios” y el “cuidado de clientes, empleados y proveedores” son tres aspectos que aparecen en el manual del ‘Café del Norte’. La última reforma completa se produjo en el 2011, y el propietario asegura que no fue “ni la primera, ni la última”, ya que son conscientes de que las épocas cambian y ellos también.

 

Una de las particularidades en la administración del establecimiento es que está regido por tres hermanos: Carlos, Francisco y Fernando. Y el mismo Carlos asegura que después de mejores y peores momentos y visiones diferentes, el respeto y el amor por lo que hacen representa la unión en la toma de decisiones. “Desde la diversidad llegan las soluciones y, obviamente somos familia. Y no hay nada mejor que trabajar en familia”, comenta entre risas.

 

Pese al buen funcionamiento del establecimiento hasta el estado de alarma, los tiempos que corren no son los mejores. Fue en la reunión junto a la concejala de Turismo, Ana Redondo, y solicitada por la Asociación Provincial de Hostelería de Valladolid, en la que desde el ‘Café del Norte’ alzaron la voz para transmitir la situación “de gravedad” y la “necesidadde inyectar liquidez al sector por parte del Ayuntamiento, como complemento de las diferentes ayudas que pueden venir desde la Junta de Castilla y León y del Gobierno.

 

El sector de la hostelería en Valladolid se encuentra en un estado muy preocupante, y desafortunadamente ya hay establecimientos que no van a volver a abrir, pero aún estamos a tiempo de ayudar a muchos”, confiesa Carlos Castro con notable incertidumbre respecto a la apertura de los servicios.

 

En todos los establecimientos de la provincia tienen muy claro que “no hay que dejar caer a las empresas”, en todos los sectores, subsectores y, particularmente, la hostelería, hotelería y turismo, tres de los más afectados en estos momentos.

 

Nosotros sabemos cómo tratar a los clientes que entran por la puerta, pero lo que pedimos los establecimientos de Valladolid es ayuda para nuestros empleados y nuestros proveedores, que no dejan de ser un sector auxiliar a la hostelería. Y que esa ayuda recircule por la propia ciudad para poner de nuevo en marcha todos los engranajes de su motor”, confiesa Carlos. “Hay muchas empresas que están adelantando dinero de su colchón para que los empleados puedan llegar a fin de mes, y llegará un momento en que sea más complicado mantener esa ayuda”.

 

En el ‘Café del Norte’ ya se han tomado medidas en esta situación tan fuera de lo común. Carlos cuenta que, tras la presentación de un ERTE y resolver diferentes casos de necesidades concretas entre los compañeros de la plantilla, han adelantado a la totalidad de los empleados la prestación por desempleo del mes de marzo y, tras el desconocimiento, se encuentran valorando los procedimientos que se instaurarán en los próximos meses. Una opción es adelantar parte de la extra de verano a primeros de mayo, y así poder hacer frente a los gastos y a las necesidades más básicas. Aunque depende en gran medida del ingreso de la prestación por desempleo por parte del SEPE.

 

Aún es precipitado para establecer la fecha de “vuelta al ruedo”, pero para Carlos se comprendería durante la primera quincena de junio en el escenario más favorable. Sin embargo, son conscientes e imaginan que será a partir de julio con mucha probabilidad. No obstante, en ningún momento se atreverán a bajar los brazos; no es algo que se le pase por la cabeza a ninguno de los dirigentes de uno de los lugares insignia de la ciudad.

 

A pesar de las circunstancias adversas, Carlos no duda y afianza que, unidos, “vamos a salir de esta. En el Café del Norte harán todo lo que esté en sus manos y, con la colaboración de la Administración Pública, toda ayuda y medida acortará la distancia con la línea de meta: volver a una cierta normalidad y la reactivación lo antes posible.