El brillante futuro de una chimenea casi única en Salamanca y de la fábrica de colas

Arranca el proceso para rehabilitar el antiguo edificio de la fábrica de colas del camino de las aguas: una joven emprsa de ingeniería arreglará su icónica chimenea y recuperará el uso de una construcción llena de historia.

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La antigua fábrica de colas, un edificio con más de un siglo de historia lleno de sorpresas e historias, su característica chimenea y sus paredes llenas de historia están de enhorabuena. En los últimos días han empezado los trabajos de restauración que deben convertir la construcción en un centro de emprendimiento y actividades en el barrio al que pertenece.

 

Hace un año, TRIBUNA desveló los planes de una joven empresa de ingeniería, Calabrés Tomé, para rehabilitar el edificio tras llegar a un acuerdo con los entonces propietarios. Ahora el proyecto está listo para ponerse en marcha tras el parón del estado de alarma y haber conseguido las primeras licencias municipales. 

 

Lo primero que se ha hecho ha sido liberar el interior de elementos no originales y dejarlo con su estética original. La primera y segunda plantas albergarán oficinas y espacios para su nuevo uso. Lo próximo será la rehabilitacion de su peculiar chimenea, una de las dos de tipo industrial que queda en Salamanca.

 

La chimenea se encuentra en mal estado por el deterioro de los años y alguna intervención de dudosa ortodoxia. En su día, los impulsores del proyecto procedieron a una precisa auscultación con las últimas técnicas y las conclusiones fueron curiosas. La chimenea está estructuralmente en buen estado y tiene la peculiaridad de que esté ligeramente inclinada hacia un lado, con una desviación de 55 centímetros. Lo peor es que su coronamiento está roto. La actuaciòn prevista servirá para consolidar toda la chimenea y reconstruir su parte superior.

 

Para más adelante quedará la intervención en su sótano, que alberga una de las sorpresas del edificio. Se trata de un sótano que, según creen los nuevos propietarios, hacía de depósito en sus inicios para la actividad para la que fue concebido y que pudo albergar las bombas para impulsar siendo el origen de actual del sistema de abastecimiento de agua de la ciudad de Salamanca, además de dar nombre al Camino de las Aguas. El sótano está coronado por una impresionante bóveda de piedra, un elemento bastante insólito.

 

La historia

 

El edificio de la antigua Fábrica de Colas reúne muchos pedazos de la historia de Salamanca. En pleno Camino de las Aguas, es uno de los escasos edificios industriales que quedan de finales del siglo XIX, tiene una de las pocas chimeneas de ladrillo que hay en pie en la ciudad, dio origen al actual sistema de impulsión de agua y tuvo entre sus propietarios al que fuera presidente de la República en el exilio.

 

Los orígenes del edificio se remontan al año 1874, cuando por el entonces arquitecto municipal José Secall, proyectó el edificio con objeto de que fuera la estación de elevación de agua desde el río hasta el depósito de San Mamés (actual museo del comercio), siendo el origen de actual del sistema de abastecimiento de agua de la ciudad de Salamanca, además de dar nombre a la citada avenida.

 

Ya entrado el siglo XX, el edificio sufrió una ampliación obra del arquitecto Santiago Madrigal y fue destinado a fábrica de productos químicos y farmacéuticos propiedad, entre otros, del que fuera presidente de la segunda república José Giral. Giral fue catedrático de Química en la Universidad de Salamanca entre 1905 y 1920, cuando se marchó la ciudad y vendió sus negocios, entre otros, una farmacia.