El Barcelona elimina al Unicaja con Eriksson en forma de héroe

Foto: Europa Press

Se medirá con el Valencia Basket en semifinales.

El FC Barcelona Lassa se ha clasificado para semifinales de la Copa del Rey de Vitoria, donde se medirá con el Valencia Basket, después de imponerse este viernes al Unicaja (82-70) con Marcus Eriksson como héroe inesperado, artífice junto a Tyrese Rice de una victoria vital que endulza una temporada muy complicada del club azulgrana.

 

El alero sueco (18 puntos y 4 triples) rompió el partido en el tercer cuarto y se alió con el base estadounidense (20 y 7 asistencias) para remontar frente a un Unicaja que empezó dominando el duelo, pero que se vino abajo en la segunda parte, cuando encajó un parcial de 54-37, pese a los esfuerzos de Nemanja Nedovic (16) y Jeff Brooks (12).

 

Llegaba el Barça a Vitoria en situación muy diferente respecto a hace cuatro años, cuando levantó su última Copa en idéntico escenario. Esta vez arrastraba una sombra negra que le persigue allí donde va esta temporada provocando lesiones, macerando pesimismo, atiborrando a derrotas a un club acostumbrado a reinar.

 

Se confirmaban las bajas de Justin Doellman y Brad Oleson, aunque Bartzokas recibía una pizca de esperanza desde la enfermería con la recuperación de Alex Renfroe, que partió como titular. Poco importaba al principio. El azulgrana volvía a teñirse de negro y pasados cinco minutos de partido la valoración global del Barça era negativa (-1).

 

No lo desaprovechaba Jeff Brooks para poner en ventaja al Unicaja (4-12, min.6) mientras que su rival no encontraba a Ante Tomic, que tardó 18 minutos en anotar su primera canasta. Claro que poca culpa podía tener cuando no parecía existir la zona para sus compañeros, que se empeñaban en cascarle al aro desde el perímetro. En el descanso, el Barça había tirado 19 triples -con cuatro aciertos- y 12 tiros de dos.

 

Cinco de esos intentos llevaron la firma de Tyrese Rice en el primer cuarto, igual que tres pérdidas. En un equipo mutilado de casi todos sus referentes, el último Juan Carlos Navarro por una inoportuna apendicitis, la entrega al base de Richmond es total, y encontró algo de acierto para ajustar el marcador (21-22, min.12).

 

Sin estar tampoco especialmente fino, el Unicaja se las apañaba para anotarse un parcial de 0-7 y mantener la manija durante el resto de la primera parte (28-33). En un partido de más errores que aciertos, casi tosco -ningún punto de contraataque al descanso- sobresalía Alberto Díaz, al que bastaban 7 puntos para erigirse en máximo anotador.

 

ERIKSSON ROMPE LA BARAJA DESDE LA LARGA DISTANCIA

 

En la ruleta rusa de los triples también puede tocar cara y eso le ocurrió al Barça tras el paso por vestuarios: tres aciertos seguidos de Koponen, Erikson y Rice volteaban el marcador a su favor (39-36, min.23). Provocó el despertar de Nedovic, pero resultó fugaz. Bajo los aros Tomic tenía controlado a Dejan Musli y si no entraban sus dos estiletes en acción todo iba a ser cuesta arriba para el equipo andaluz.

 

Y entonces Rice vio que alguien le tendía una mano, más bien todo el brazo derecho, ese que utilizó Eriksson para encadenar su tercer y cuarto triples de la noche y llevar luz al Barça, despegarlo de su sombra negra (53-45, min.28). El alero sueco había hecho virar el partido y poco importaban 12 pérdidas acumuladas porque su equipo atesoraba una buena ventaja antes del último parcial (58-51).

 

Se fue Xavi Pascual, pero permanece una máxima: partido a pocos puntos, el Barça se siente cómodo. Volvió a la defensa intensa, que apenas podía quebrar Nedovic con destellos como un '3+1', al dos contra dos con Rice y Tomic, a los valores seguros que le aseguran un refugio cuando más arrecia la tormenta.

 

El Unicaja acabó resquebrajándose en defensa, como ilustra el triple que Renfroe lanzó completamente solo y que supuso el principio del fin para los chicos de Joan Plaza (73-61, min.37), más aún cuando Rice se apropió de la pelota en los últimos minutos. Después de tantos sinsabores este año, era una ventaja demasiado jugosa y el Barça ya no dejó que peligrara. Por un día había escapado a la sombra negra.