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El Barça, sin piedad ante el Atlético Valladolid

REPORTAJE GRÁFICO: SERGIO SANZ
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Los de David Pisonero no pudieron frenar a un equipo con un gran nivel que manejó el partido a su antojo hasta llegar al 24-41.

ATLÉTICO VALLADOLID: Carlos Calle (p.), Nico López, Abel Serdio (7), Roberto Pérez (1), Jorge Serrano (3), Miguel Camino (2) y Víctor Rodríguez. También jugaron: Diego Camino (1), Héctor González, Roberto Turrado, Dani Pérez (4), Adrián Fernández (3), Rubén Río, Miguel Martínez (1) y Gastón Mouriño (2).

BARÇA: Gonzalo Pérez de Vargas, Víctor Tomás (4), Aitor Ariño (6), N'Guessan, Dolenec (2), Palmarsson (2) y Fabregas (6). También jugaron: Mortensen (8), Sorhaindo, Andersson, Aleix Gómez (3), Syprzak (2), Mem (4), Petrus (2) y Gilberto.

PARCIALES (5 MIN.): 0-4, 2-6, 6-8, 6-12, 8-16, 13-19 -descanso-, 14-23, 17-26, 18-31, 20-34, 21-38 y 24-41.

ÁRBITROS: Andrés Rosendo y Sergio Rodríguez. Excluyeron a los locales Víctor Rodríguez y Héctor González, y a los visitantes Andersson, Spyrzak y Fabregas.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 3 de la Liga Asobal, disputado en Huerta del Rey ante unos 2.000 espectadores. Antes de comenzar el partido se guardó un minuto de silencio en memoria de los jugadores del BM Granollers fallecidos.

El Barça es mucho Barça, como demostró en las dos primeras jornadas ganando 24-50 al Alcobendas y 43-22 al Cuenca, y en Huerta del Rey no soltó el acelerador para manejar el marcador a su antojo. Cierto es que el Atlético Valladolid se mantuvo vivo -aunque lejos- durante gran parte del partido, pero la diferencia sobre la pista se agrandó con el paso de los minutos hasta el 24-41 final.

 

Quizá por la presión de tener a jugadores de talla mundial enfrente, los de David Pisonero cometieron demasiados errores en un inicio en el que su rival llegó a ir 0-5. Ni desde los siete metros pudieron batir a un Gonzalo Pérez de Vargas que las sacó de todas las maneras posibles.

 

Fue Miguel Camino quien abrió la lata para hacer despertar a los suyos, que reaccionaron y remaron hasta el 7-8, gracias a un acertado Adrián Fernández y a un Huerta del Rey entregado como en las grandes ocasiones. Las torres del conjunto catalán fueron el mayor problema de un Atlético Valladolid que tardó en encontrar los huecos en la defensa visitante. Pero a los de Xavi Pascual no les entró ni miedo, ya que volvieron a apretar los dientes para frenar a los gladiadores azules.

 

La distancia volvió a aumentar llegando incluso a los ocho goles de diferencia. Pero los vallisoletanos no se vinieron abajo y, empujados por un público que celebró cada parada o gol a lo grande, lograron mantenerse en el encuentro; aunque a lo lejos. De hecho, la diferencia al descanso fue de seis goles (13-19).

 

Comenzaron marcando tras el paso por vestuarios, pero una gran caraja les llevó a ir nueve goles por debajo (14-23), lo que obligó a Pisonero a pedir tiempo muerto. Nervios calmados y vuelta a la pista para forzar los dos minutos de Fabregas y, al menos, reducir a ocho la diferencia en ese tiempo. Puro espejismo, puesto que los fallos locales siguieron estando presentes para que un hambriento Barça ampliara la ventaja a los diez (16-26).

 

Carlos Calle, que ya había hecho algunas paradas de mérito en la primera mitad, siguió sacando pies y brazos como pudo. Pero no resultó suficiente para parar a las 'bestias' azulgranas -de amarillo fosforito-, que hicieron sangre hasta el final. Casper Mortensen aprovechó sus minutos y su rapidez para salir lanzado en las contras, recibir y marcar para convertirse en el máximo goleador del choque con ocho dianas -una más que el local Abel Serdio-.

 

Así las cosas, la máxima diferencia fue de 18 goles (22-40) y el resultado final 24-41 con ese +17 para el Barça. Pese a la abultada derrota, los gladiadores azules recibieron la ovación de los 2.000 espectadores que presenciaron el encuentro en un Huerta del Rey con ganas de recuperar ese buen nivel de balonmano que llegó a tener. Pero... Paso a paso y sin prisa.