El Banco del Tiempo, ejemplo de "buena vecindad" en Valladolid

Rafaela Romero y Juan Manuel Primo, en el décimo aniversario.

La iniciativa creada hace 12 años facilita el intercambio de servicios entre particulares a través de un sistema regulado por el Ayuntamiento de Valladolid. "Es el más puro estilo de solidaridad" subraya Rafaela Romero.

En Valladolid hay un banco que presta formación en pintura, cuyas preferentes son aprender a cocinar, y donde en la cuenta corriente en vez de en euros se mide en segundos. Es el Banco del Tiempo, una iniciativa que comenzó en la ciudad hace 12 años y que consiste en que los vecinos puedan ayudarse los unos a los otros en tareas cotidianas o de aprendizaje. "El más puro estilo de solidaridad" según Rafaela Romero, concejala de Servicios Sociales en el Consistorio. ¿Sabes cómo funciona esta iniciativa?

 

El Banco de Tiempo es un espacio, de gestión municipal, en el que las personas pueden intercambiar su tiempo y sus conocimientos por otros servicios. "Es un intercambio de capacidades" destaca Romero, orgullosa del funcionamiento de "uno de los programas más agradables" que lleva a cabo su concejalía. Cualquier persona puede acudir a la secretaría del Banco, donde indicará qué está dispuesto a hacer y cuáles son las necesidades que demanda. Allí superará una entrevista personal (lo que confiere seguridad al sistema) y firmará el reglamento.

 

Por ello recibirá un talonario con el que podrá realizar los pagos. Si hace actividades para otras personas, gana tiempo en su cuenta corriente. Si las recibe, su contador disminuye. Según explican desde la página del Banco del Tiempo "hay que tener en cuenta que no se trata de trabajos profesionales sino de servicios de ayuda vecinal", e indican algunos ejemplos de posibles intercambios: realizar gestiones, enseñanzas artísticas, de informática, idiomas, o tareas domésticas.

 

Además, destaca el caracter multilateral y multirecíproco: la persona a la que ayudas no tiene por qué ser la que te vaya a ayudar a ti.

 

"MUY CONTENTOS CON EL FUNCIONAMIENTO"

 

Según el informe publicado por el Banco del Tiempo, a finales de 2017 había 600 inscripciones, con una horquilla de edad desde los 20 hasta los 93 años. Desde el inicio de su actividad se han registrado 10.200 intercambios, una media de algo menos de 100 al mes, y cuentan con personas registradas en todos los barrios de la capital, especialmente de las Delicias, la Victoria, Huerta del Rey, Rondilla y zona centro.

 

Por ello Rafaela Romero asegura estar "muy contenta" con el funcionamiento de este Banco al que eleva como "ejemplo" ya que fue pionero dentro de los de titularidad municipal. "Se trata sobre todo de hacer ciudadanía, valores, acercar a una persona con otra. Hay cosas que se resuelven con buena vecindad, algo que se nos está olvidando. Y hay mucha conexión del Banco del Tiempo con el resto de programas que llevamos a cabo, y hay conexión con los CEAS (Centro de Acción Social)" manifiesta la concejala de Servicios Sociales.

 

Este concepto se introdujo en España, por primera vez, a través de Barcelona en 1998. Antes, países como Canadá, Reino Unido, Nueva Zelanda, Australia o Italia -que fue el primero- ya tenían sus Bancos de Tiempo. La experiencia llegó a Valladolid en octubre de 2005, con un proyecto piloto de nueve meses que tuvo continuidad pasado ese tiempo. 

 

"Solo tenemos una persona trabajando allí", la misma que comenzó hace más de una década, recuerda Romero, que destaca la estabilidad de esta iniciativa. Actualmente la sede del Banco del Tiempo se encuentra en el centro de mayores de la Victoria, y también se dispone del teléfono 983 42 42 01 y del email [email protected] para poder contactar.

 

Entre los objetivos, "crear redes de solidaridad" dice Rafaela Romero; "conseguir actitudes positivas, resolver necesidades de la vida cotidiana, entablar nuevas relaciones de amistad, y lograr una mejoría en la calidad de vida de los participantes" completan desde la web, además de "incidir en los mecanismos que hacen de la organización social del tiempo y de las diferencias en su uso un elemento de desigualdad de género, visualizando especialmente los contenidos y las dimensiones del trabajo doméstico".

 

Una ayuda, la de este Banco de Tiempo, que no mide cuánto vales, sino cuántos minutos de tu vida estás dispuesto a compartir para ayudar a otras personas y aprender también de ellas.

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