El Balonmano Michelin sobrevive en forma de amistad
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El Balonmano Michelin sobrevive en forma de amistad

Sus jugadores más emblemáticos recuerdan los años dorados del balonmano vallisoletano

El Michelin Valladolid fue el equipo que convirtió la ciudad en una capital de la élite deportiva. Creado en 1975 para participar en el campeonato provincial de balonmano, con los trabajadores de la factoría Michelin como integrantes del equipo, logró evolucionar y ascender a Primera División Nacional y después a División de Honor. El Michelin se consolidó como un club de referencia en la liga ASOBAL del que salieron algunos de los jugadores más importantes de la historia del balonmano español.

 

Rafa Mejías, Martín, Juan Molina, Guti y Bolea se reúnen para rememorar algunas de sus anécdotas más divertidas en sus “interminables” viajes en autobús en los que las partidas de cartas y las películas de video eran los protagonistas. Los ex jugadores se sienten “afortunados” de ser parte de la historia del deporte en una ciudad que vive “intensamente” el deporte y  que forma una afición “muy fiel”. El Polideportivo Huerta del Rey aún recuerda los muchos triunfos y las escasas derrotas, con un gran cariño, de un equipo que conquistaba la grada y hacia vibrar al público con cada gol.

 

ACTUALIDAD

Rafa Mejías, madrileño de nacimiento que debutó en el Atlético de Madrid, donde jugó durante cuatro años, hasta que se trasladó a Valladolid para realizar su servicio militar. Empezó a jugar en el Michelin y decidió quedarse; primero como jugador y luego como entrenador durante dos etapas diferentes. Tras retirarse como jugador, se ha dedicado a la enseñanza y ha seguido ligado al balonmano a través de la selección femenina, de un equipo de primera división en Arroyo y como colaborador del Atlético Valladolid.

 

Manuel Martín, empezó a jugar en San Sebastián “en una buena cuna de balonmanistas” en el Eibar Arrate a nivel profesional. Llegó a Valladolid por “la mili” y se quedó jugando en el Michelin desde el año 1977 hasta 1990. Tras retirarse del deporte se ha dedicado por completo a su profesión en el departamento informático de la Factoría Michelin.

 

Juan Molina, nacido en Toledo, comenzó a practicar balonmano en Madrid en su colegio Nazaret, desde donde fichó al Atlético de Madrid juvenil y tras dos años llegó al mítico Michelin. Después de una etapa de seis años, jugó dos temporadas en el Caja Madrid para regresar posteriormente a Valladolid, donde vive actualmente y ejerce como profesor de Educación Física.

 

Guti, leonés, se formó en el equipo Maristas de León y al finalizar su etapa como juvenil fichó por el Michelin durante once temporadas. Posteriormente, emprendió un nuevo camino como funcionario del estado y compaginó una primera etapa, su nueva profesión con los equipos Clubasa Santander y Mataró Catalán. 

 

Bolea, original de Zaragoza que se formó en el colegio los Corazonistas del que pasó a jugar al Helios y después al Valladolid. Al finalizar su etapa en el Michelin siguió su carrera deportiva en el balonmano en el Bidasoa, donde fue campeón de Liga y de Europa. Pasó al Academia Octavio de Vigo y jugó en el equipo alemán Hammel. En Zaragoza comenzó su etapa como entrenador, consiguiendo ascender al equipo a ASOBAL y prosiguió en Guadalajara y en el Bidasoa. Actualmente está retirado y vive en Valladolid.

 

FUNDACIÓN DEL ATLÉTICO VALLADOLID

En el año 2014, a causa de presiones económicas desapareció el tradicional club Balonmano Valladolid. Molina, Martín y Guti, capitaneados por el que fue su entrenador, José Carlos Muñoz, se juntaron para impulsar el proyecto que permitió que no desapareciese el balonmano en la ciudad. Posteriormente, dejaron la directiva a manos de un nuevo equipo a manos Antonio Garnacho (DEP), al que todos recuerdan “con mucho cariño”.

 

EVOLUCIÓN DEL JUEGO

Todos coinciden en que el balonmano actual es “mucho más profesionalen cuanto a estructura, cuidados y formas de entrenar. “Ahora se ha convertido en un deporte muy físico y en nuestra época importaba más el talento”, explica Guti que aclara que vieron evolucionar el balonmano de la ciudad desde un origen amateur hasta la cima profesional logrando clasificarse en cuarta posición de liga dos años consecutivos en una etapa en la que las tres primeras plazas siempre era para los insuperables Atlético de Madrid, Barcelona y Calpisa.

 

Cuando nosotros jugábamos, el pivote era un jugador que se limitaba a estorbar un poco, y ahora es un elemento fundamental de todos los equipos”, afirma Mejías y añade que “La posición de los extremos no tiene nada que ver. El juego, actualmente, se reduce a los tres de atrás. Mucho más táctico pero se han perdido matices técnicos”.

 

Los jugadores también han cambiado. No tiene nada que ver la planta física. No es comparable. Yo era de los altos y ahora sería de los más pequeños”, reconoce Martín. Su compañero Molina habla de un balonmano “más aburrido” y con más cuidados: “Ha habido un deterioro. Se ha perdido un poco la esencia. Ya no se entiendo el contacto físico que implica este deporte y a menudo se confunde con la agresividad”.

 

AMISTAD

A lo largo de toda una década pasaron innumerables jugadores con los que todavía mantienen relación. Destacan del balonmano la oportunidad que les brindó de conocer gente y acumular experiencias positivas que les ha convertido en “grandes amigos”. Una amistad que ha traspasado a sus familias que ahora visitan el Polideportivo Huerta del Rey en condición de socios. En la etapa anterior a la pandemia, solían juntarse regularmente con algunos de sus ex compañeros de equipo que actualmente residen en otras localidades.